La Rioja

Luchar para que todo siga igual

Sonia Amilburu y Marcos Tobías posan con sus hijos Adrián y Rodrigo, ayer, en Logroño.
Sonia Amilburu y Marcos Tobías posan con sus hijos Adrián y Rodrigo, ayer, en Logroño. / Justo Rodriguez
  • Los padres de Adrián reclaman que su hijo continúe con una educación combinada

  • El niño, de 10 años, sufre epilepsia y hemiparesia, pero el pasado curso compatibilizó Escolapias con el centro Los Ángeles

La cruel pero hermosa realidad: «A mi hijo le han invitado a siete cumpleaños este año, algo que nunca había pasado», desvela Sonia Amilburu, la madre de Adrián, un niño de 10 años que el pasado curso compatibilizó el segundo curso de Primaria entre Escolapias y el centro de educación especial Los Ángeles. «Este tipo de educación combinada está ya fuera de la ley desde febrero de 2015 pero la Consejería de Educación nos la propuso en junio de ese mismo año y la aceptamos», explica Marcos Tobías, el padre. Completado el curso los padres han acabado muy satisfechos porque «se ha integrado, tiene amigos, ha avanzado a nivel cognitivo...», considera la madre.

Educación, que no ha querido hacer declaraciones a Diario LA RIOJA sobre este asunto, ordenó la matriculación de Adrián este curso en Los Ángeles de forma completa alegando, según los padres, que su avance no era suficiente. «A mí el avance cognitivo no es el factor que más me preocupa, valoro otros factores como la integración, que pueda estar con personas sin discapacidad que le aporten otras cosas que le vienen bien para motivarse e intentar hacer lo que hacen los demás, como sumar», argumenta Sonia.

Adrián sufre epilepsia y hemiparesia y hace cuatro años estuvo en coma debido a un «diagnóstico y tratamiento erróneo», por lo que necesita una medicación que va disminuyendo poco a poco. Hace sólo dos años que ha empezado a andar. La integración en Escolapias le ha servido para experimentar una mejoría que ahora podría verse cortada, consideran los padres, si es educado y tratado sólo en Los Ángeles. «No tenemos nada en contra de este centro, al revés, pero nosotros miramos por nuestro hijo. Sé que mi hijo tiene problemas, pero yo creo en la integración. Y, como padres, deberíamos poder elegir la educación de nuestros hijo», dice Sonia.

Para ellos también supone un esfuerzo porque Adrián tiene un hermano, Rodrigo, un niño dicharachero, extrovertido y cariñoso que no duda en coger de la mano a su hermano y jugar con él ejerciendo de lo que es, su mejor amigo. «La educación no sólo son los libros, hay más valores», opina Sonia, quizá observando a su otro hijo, Rodrigo. Él estudia en el centro Siete Infantes de Lara, por lo que el pasado curso, como desean en este, debían combinar tres colegios con dos hijos.

Para intentar convencer al consejero de Educación del Gobierno de La Rioja, Abel Bayo, los padres de Adrián están recogiendo firmas de apoyo a través de la plataforma Change.org, donde ya suman más de 3.550. «Y los primeros en firmar fueron los padres de sus compañeros de aula, que nos dicen que, incluso, a sus hijos les vienen bien que Adrián esté en clase porque han visto la evolución de mi hijo», asegura Sonia. Después de reunirse recientemente con el director general de Educación, Alberto Galiana, que se ratificó en su decisión de matricular a Adrián en Los Ángeles, los padres tramitaron un recurso de alzada ante el consejero para que estudie su caso.

«Que no me vendan la moto de que el centro de educación especial es lo mejor para Adrián, supone dinero y esfuerzo, lo sé, que soy la madre, pero ni siquiera han preguntado al colegio si admitirían la opción combinada», advierte la madre.