La Rioja

«Había gritos, sangre, atrapados...»

Una ambulancia accede al complejo hospitalario de Soria. :: sonia tercero
Una ambulancia accede al complejo hospitalario de Soria. :: sonia tercero
  • El Complejo Hospitalario de Soria retomó ayer su rutina en una jornada en la que el accidente fue el tema de conversación en la ciudad castellana

El frío con el que Soria recibió en la tarde-noche del lunes a los heridos en el trágico accidente de la A-15 se convirtió ayer en una jornada soleada. El Complejo Hospitalario de Soria retomó ayer su actividad normal. Recuerda al viejo San Millán logroñés con esa doble rampa que da acceso a la entrada principal de un vetusto edificio que, adosado a otro más moderno (al menos estéticamente), es el referente sanitario de la ciudad.

Pero en el ambiente el accidente seguía siendo el protagonista. Es el tema de conversación de los trabajadores del hospital, en el bar del Paseo de Santa Bárbara, en el Mercadona próximo, en los accesos a urgencias. Dos unidades móviles de sendas televisiones nacionales recuerdan que Soria acaparó titulares. Dentro del Hospital Santa Bárbara aún se recuperaban algunos heridos más graves. Por sus pasillos pasaron el lunes la mayor parte de los que se montaron en el fatídico autobús que salió de Logroño a las 15 horas. Entre ellos estaba Melisa Apellániz, que regresaba a la capital de España tras disfrutar de las fiestas de San Mateo.

«Me había cogido un día de vacaciones en el trabajo para regresar el lunes», explicaba ayer, telefónicamente, desde Madrid. «El viaje iba normal, como siempre. Paramos en Soria y un cuarto de hora después seguimos hacia Madrid. El accidente tuvo lugar más o menos una hora después de salir de Soria».

¿Qué pasó? No lo recuerda. «Estaba en el lado izquierdo del autobús [los daños se centraron en la zona delantera derecha] e iba escuchando música». De repente, un frenazo. «Creo que intentó frenar, sí frenó y de repente todos los cristales del lado derecho se desplomaron». Instintivamente Melisa se subió al asiento que ocupaba. «Estaba todo lleno de cristales y me levanté. Solo tenía una pequeña herida en la cara. La gente salía como podía por las ventanas». «Cuando chocamos fue como en el Titánic, cuando el iceberg rasga el barco», describe gráficamente intentando explicarse el porqué del accidente. «Es una carretera recta, no había tráfico, no sabemos qué pasó, solo que había sangre por todos los sitios. La gente gritaba, había personas que estaban atrapadas, muchos tenían heridas por los cristales». Sí recuerda que después regresó a Soria. «Por protocolo nos llevaron al hospital. Primero los más graves y luego el resto. Después de pasar por el centro médico nos llevaron en taxi, nos dejaron a cada uno en nuestra casa. Se portó muy bien la empresa», relató.