La Rioja

Muere una logroñesa de 26 años en el siniestro del autobús de Alsa a Madrid

  • El autocar, que partió de Logroño con 47 pasajeros, chocó contra la trasera de un camión que viajaba a «velocidad reducida» por la autovía entre Almazán y Medinaceli

  • El accidente deja además siete heridos de gravedad y veintiuno «menos graves» y leves

Una joven logroñesa de 26 años perdió ayer por la tarde la vida en el accidente sufrido por el autobús de la empresa Alsa que cubre la línea Logroño-Soria-Madrid. Fue una colisión por alcance contra un camión que viajaba en la misma dirección (hacia Madrid). Otros siete viajeros resultaron heridos graves, tres de los cuales fueron trasladados en helicóptero a los hospitales de Valladolid, Burgos y el Miguel Servet de Zaragoza con «pronóstico reservado», según la información facilitada por la Guardia Civil de Soria.

Los otros cuatro heridos graves, uno en la UCI y tres en quirófano, quedaron ingresados en el complejo asistencial de Soria, mientras que 21 personas que viajaban en el autobús fueron atendidas también de heridas «menos graves» o leves en el hospital soriano, entre ellas el propio conductor del autocar. Así las cosas, sólo nueve de los viajeros resultaron ilesos, además del chófer del camión.

El siniestro se produjo a las 17.15 horas en el punto kilométrico 24 de la autovía A-15, a la altura de la localidad de Adradas, entre Almazán y Medinaceli, en la provincia de Soria. El autobús salió de la estación de Logroño a las 15 horas con 47 pasajeros en dirección a Madrid, según confirmó la empresa que gestiona la línea regular, de los que cinco bajaron en la parada de Soria.

En el momento del accidente viajaban 45 pasajeros además del chófer, una ocupación elevada hasta el punto de que Alsa confirmó que el servicio tuvo que ser reforzado en Soria con un nuevo autobús, que iba por delante cuando sucedió el accidente, ante la demanda de viajeros.

El siniestro, según explica la Subdelegación del Gobierno de Soria, se produjo por una colisión por alcance del autocar, en la parte frontal derecha, contra la trasera izquierda del camión. La Guardia Civil investigaba todavía al cierre de esta edición las causas de la colisión, que en un primer momento apuntaban a una maniobra de adelantamiento del autobús al camión, aunque el teniente jefe del Subsector de Tráfico de la provincia comentó también que este último «circulaba aparentemente a una velocidad reducida» por motivos que se desconocen.

El conductor del autocar tiene 52 años y es chófer desde los 25, por lo que tenía una acreditada experiencia. Trabajaba para la empresa Alsa desde el año 2008, según confirmaron fuentes de la empresa de transporte, y era habitual de la ruta que une Logroño con Madrid: «Pasó la revisión médica en abril, sin problema, y había respetado los tiempos de conducción y descanso en cumplimiento del servicio».

Escenas «dantescas»

La compañía, al menos hasta las 20 horas de ayer, no había podido hablar todavía con el conductor del vehículo, que se encontraba entre los heridos leves y en estado de 'shock' emocional. En cuanto al autobús accidentado, Alsa confirma que fue matriculado en el 2011 y que había pasado todas las revisiones precisas y habituales en los vehículos de la compañía.

«Cuando entré en el autobús el panorama era dantesco y los gritos de socorro no paraban de oírse. Es una escena que nunca podré olvidar», explicaba un camionero, una de las primeras personas en llegar al autocar siniestrado, en declaraciones a la edición digital del Diario de Soria. «Es una escena que no podré olvidar en mi vida». José Ángel, que junto a un amigo también ayudó a los heridos a abandonar el autocar, describió que «los gritos de dolor se repetían una y otra vez y cuando estaba ayudando a un pasajero podía ver la gravedad de las heridas de otro que permanecía sentado a su lado y sangrando abundantemente. A mí, sácame a mí, pude escuchar una y otra vez», relató este joven al Diario de Soria.

El brutal impacto que sufrió el autobús seccionó su parte delantera derecha, lo que provocó que buena parte del equipaje de los pasajeros, así como varias butacas del propio autocar, quedaran esparcidas por el asfalto.

Sanidad de Castilla y León (Sacyl) envió al lugar del siniestro tres helicópteros medicalizados, varias UVIs móviles, ambulancias soporte vital básico y equipos médicos de la zona. Intervinieron asimismo efectivos del Cuerpo de Bomberos, que ayudaron a sacar heridos atrapados entre los hierros y los restos del autobús, mientras que la Guardia Civil tuvo que cortar el tráfico y desviar la circulación por un trayecto alternativo para la retirada de los vehículos y para la limpieza de la calzada.