La Rioja

'Los Picaos' de San Vicente son patrimonio

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Flagelación de dos disciplinantes en la procesión. / Sonia Tercero

  • El Gobierno declara Bien de Interés Cultural a la tradición de San Vicente

  • El rito gozará de la mayor protección posible

El Gobierno riojano ha aprobado el Decreto por el que se declara Bien de Interés Cultural con carácter inmaterial el patrimonio cultural de los Disciplinantes de San Vicente de la Sonsierra. El trámite se inició en 2015 a petición del Ayuntamiento de la localidad y la Cofradía de la Santa Veracruz.

La portavoz del Gobierno de La Rioja, Begoña Martínez Arregui, ha incidido en que los Disciplinantes de San Vicente de la Sonsierra, más conocidos como 'Los Picaos', "es la única manifestación del rito penitencial de la flagelación que existe actualmente en España, una condición que le concede un alto valor cultural y que lo presenta como un recurso turístico de nuestra Comunidad", según informa Europa Press.

De hecho, cada año, especialmente en Semana Santa, esta tradición "congrega a muchos turistas nacionales e internacionales por su alto valor religioso, su fuerte carga emotiva y de valores, y por el profundo compromiso y la voluntad de quienes participan en él", ha resaltado.

Este rito se celebra en 6 ocasiones a lo largo de todo el año: en Semana Santa en la procesión de la última cena y durante la hora santa de Jueves Santo, en el vía crucis y en la procesión del santo entierro de Viernes Santo; así como en los vía crucis de la cruz de mayo y de la cruz de septiembre.

Esta declaración se fundamenta en cuatro pilares importantes: su antigüedad y hechos históricos; la relación de la basílica de Santa María de la Piscina y su Divisa con la Cofradía de la Santa Veracruz; el rito penitencial de la flagelación y la implicación de la población de San Vicente de la Sonsierra en las procesiones.

La Cofradía de la Santa Veracruz fue reconocida en 2015 con la Medalla de La Rioja otorgada por el Ejecutivo riojano y diez años antes las procesiones de San Vicente de la Sonsierra fueron declaradas Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Ahora, al ser Bien de Interés Cultural, esta tradición gozará de la mayor protección posible, ya que ante cualquier intervención en el bien o en su entorno, será necesario contar con una autorización expresa de la Consejería. Como corresponde a un bien cultural de carácter inmaterial, la protección se concreta principalmente en la realización de las labores de investigación, descripción y divulgación de todo tipo, dirigidas siempre a la conservación documental, la transmisión intergeneracional y al fomento de los valores que esta realidad entraña. Así se velará por la conservación de la autenticidad de este patrimonio y de su pervivencia.

El rito de la flagelación

Los Disciplinantes de San Vicente de la Sonsierra ostentan un lugar relevante en la religiosidad popular y en las tradiciones de toda España, porque actualmente no existe otro lugar donde se haya podido mantener este rito secular relativamente frecuente en pueblos y ciudades hasta el siglo XVIII.

Aunque no se tiene constancia de la antigüedad de esta tradición, sí se sabe que en 1551 la Cofradía de la Veracruz presentó los estatutos y las ordenanzas ante el Vicario General del Obispado. Se trataba de una recopilación sobre lo que se practicaba de forma habitual y el objetivo era poner en orden y reorganizar la institución para vivir con plena exigencia la 'Santa Regla'. Por lo que se cree que su existencia es muy anterior.

Las mujeres, que en el siglo XVI pertenecían a la cofradía y luego desaparecieron como hermanas de la misma, vuelven a pertenecer a esta hermandad desde 1998. Su penitencia se limita a la tradicionalmente ejercida por ellas como 'Marías'.

Actualmente, la Cofradía está formada por unos 160 hermanos pero buena parte de la población de San Vicente de la Sonsierra ha pertenecido a ella en algún momento de su vida y muchos varones y mujeres se han disciplinado o se han vestido de Marías en algún momento. Además, la Cofradía recibe el apoyo de todos los vecinos del pueblo durante los actos programados en los días en los que salen los Picaos y aunque, el esfuerzo que la Cofradía ha hecho durante siglos para conseguir que esta tradición haya llegado a nuestros días, sin el apoyo y el aprecio de toda la localidad hubiera sido imposible.