La Rioja

Sindicatos y FAPA ven viable el calendario escolar cántabro en La Rioja si hay consenso

Alumnos de Infantil, el viernes pasado, día de inicio del curso, en el colegio logroñés de La Guindalera. :: justo rodríguez
Alumnos de Infantil, el viernes pasado, día de inicio del curso, en el colegio logroñés de La Guindalera. :: justo rodríguez
  • Bayo está abierto a debatir el nuevo modelo, siempre que cuente con el «visto bueno de todos», pero «no cree que facilite el aprendizaje»

Cantabria estrena este año calendario escolar. Los alumnos que arrancan el curso serán los primeros en España en disfrutar una semana de vacaciones cada dos meses de clase. Es un modelo que se aproxima más al esquema europeo y que rompe con los tradicionales tres trimestres, que son sustituidos por cinco bimestres. Su aprobación por parte de la junta de personal, en la que no están representadas las asociaciones de padres, no ha estado exenta de polémica. La justificación que dan los principales detractores, los progenitores, es el escollo de la conciliación laboral y familiar.

Lo cierto es que las diferencias entre el calendario de Cantabria y el de La Rioja no son tan notables. Ambos tienen 175 días lectivos, los mínimos establecidos por ley, y los dos tienen las mismas vacaciones en Navidad y en Semana Santa. A partir de ahí comienzan las disparidades. Los alumnos de la comunidad que preside el regionalista Miguel Ángel Revilla disfrutarán de su primera semana de vacaciones desde el 31 de octubre al 4 de noviembre, coincidiendo con la festividad del 1 de noviembre. El siguiente periodo no lectivo, tras Navidad y Reyes, llegará en febrero, del 23 al 28 de ese mes.

Aún así los sindicatos de educación de La Rioja, que quieren abrir el debate sobre el nuevo esquema más europeo, miran hacia Cantabria, como quien visita un piso piloto, y se preguntan si el modelo sería viable en esta región. En líneas generales lo ven con buenos ojos, pero siempre que sea con el consenso de todos los protagonistas, incluidos, por supuesto, los padres. Desde la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Centros Públicos de La Rioja (FAPA) su directiva es favorable, pero entienden que hay padres que no lo son, por tanto, plantean que en la propuesta que en un día -aún sin fecha- pondrán sobre la mesa de Educación, se pregunte a los padres, no como en Cantabria, donde, al parecer, estuvieron al margen de la negociación. Por su parte, en la Confederación Católica de Padres de Alumnos (Concapa) son más tajantes y cierran las puertas al nuevo calendario por la consabida conciliación. Mientras, desde la Consejería de Educación aseguran que todavía no les han planteado una propuesta en firme, pero si la hay, se estudiará y saldrá adelante siempre que cuente con el beneplácito de todos los sectores.

Abel Bayo

Consejero de Educación

Abel Bayo, consejero de Educación, y homólogo de Ramón Ruiz, impulsor de la iniciativa en Cantabria, asegura que hasta su despacho no ha llegado todavía ninguna propuesta en firme y «si llega, respeta los mínimos días lectivos y cuenta con el visto bueno de todos los sectores, la estudiaremos. En ese caso, esta comunidad no tendría ningún inconveniente». De todas formas, recuerda que el calendario escolar tiene que dar respuesta «de la mejor manera posible» a las necesidades formativas que tienen los niños, pero también «cada vez más el calendario escolar es un reflejo de la conciliación educativo-laboral».

No obstante, Bayo hace algunas anotaciones a pie de página. No sólo considera que se corta el ritmo con una semana de vacaciones cada dos meses, sino que, además, entiende que «no es algo que facilite la vida del aprendizaje de los alumnos».

Mikel Bujanda

CCOO-Rioja

Mikel Bujanda (CCOO) pone el acento en que los calendarios escolares tienen que consensuarse con toda la comunidad educativa, incluidos los alumnos de más edad, que «también tienen que dar su opinión». Considera que el calendario escolar tiene que ir en paralelo con las fiestas laborales. «No tendría ningún sentido funcionar como una isla, la ciudad de fiesta y los colegios abiertos».

En definitiva, «sí somos partidarios de abrir el debate, pero tiene que ser una reivindicación en la que coincidamos padres, madres, profesorado y alumnado». En su opinión, la redistribución del calendario escolar debe ir acompañada de un incremento de los servicios educativos, con alternativas de ocio, a imagen de lo que ha hecho Cantabria, donde una decena de centros permanecerán abiertos durante vacaciones para facilitar la conciliación.

José Manuel Reinares

ANPE-Rioja

Desde ANPE, según José Manuel Reinares, no ven con malos ojos el calendario de Cantabria. «De esta forma -asegura- los trimestres no se harían tan largos para los alumnos». No obstante, insiste en la tesis de que primero hay que hablar con la Consejería, con las asociaciones de padres y también con las empresas para que favorezcan la conciliación porque «mientras no se resuelva ese problema los padres y las asociaciones de padres se van a mostrar claramente en contra». En paralelo, cree que sería conveniente que los colegios estuvieran abiertos con personal no docente durante los periodos no lectivos o que los ayuntamientos pusieran a disposición del Gobierno de la Rioja la red de ludotecas.

Alicia Romero

FETE-UGT

Desde FETE-UGT se defiende un modelo con una distribución «más racional» de los días «porque eso va a incidir en el rendimiento de los alumnos y en la labor docente», asegura Alicia Romero. Además, «se subsanaría la descompensación de días lectivos que se suceden con trimestres muy largos, frente a otros muy cortos y esa racionalización evitaría, en algunos casos, que los alumnos desconectaran excesivamente o que el aprendizaje sea demasiado rápido». En cualquier caso, debe ser un asunto a debatir entre todas las partes implicadas y en el que se deben estudiar medidas de conciliación.

Pablo Paraíso

CSIF

Pablo Paraíso, de la CSIF, entiende que el esquema cántabro es «muy positivo» porque se asemeja a los grandes sistemas educativos que triunfan, como el finlandés. Es partidario de un calendario pedagógico que «deje de lado las fiestas locales y religiosas y mire sólo por los alumnos, que son los que al final acaban pagándolo». Pone de ejemplo Logroño, donde las vacaciones de San Mateo, nada más empezar el curso, favorecen que haya un periodo de adaptación «casi nulo».

Domiciano Jiménez

STAR

En STAR, Domiciano Jiménez, ve viable la implantación del calendario cántabro en La Rioja, otra cuestión es que sea «positivo». De momento sostiene que no se han posicionado ni a favor ni en contra, porque primero quieren observar cómo funciona el modelo y al mismo tiempo sondear a sus afiliados para que sean ellos los que planteen una propuesta.

Nuria Miguel

STE-Rioja

En STE-Rioja, según explica Nuria Miguel, son partidarios de hacer una consulta al profesorado antes de posicionarse, aunque, en principio, y tal como ha caído este año la Semana Santa «cree que el calendario es pedagógicamente recomendable».

Eduardo Rojas

FAPA Rioja

Desde la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Centros Públicos, según Eduardo Rojas, son partidarios de cambiar el calendario escolar, de distribuir las fiestas «de manera más equitativa», de tal manera que se alternen periodos de descanso con periodos lectivos y «prescindir de otras fiestas que no nos vienen bien, como el puente de la Constitución». No obstante, entiende que hay padres que no son partidarios y, por tanto, «queremos que en la propuesta que se haga se pueda preguntar a los padres, que den su opinión».

Carlos Torres

Concapa-Rioja

Carlos Torres, de Concapa-RIOJA, asegura que siempre han defendido el respeto por la conciliación de la vida familiar y laboral y el calendario de Cantabria, que modifica los períodos lectivos habituales, «dificulta compaginar los días no lectivos con la jornada laboral», sobre todo, en los períodos festivos entre el 31 de octubre y el 4 de noviembre y del 27 de febrero al 3 de marzo. Además, la medida adoptada en Cantabria «no se sustenta tampoco en estudios lo suficientemente amplios como para concluir que pueda beneficiar el rendimiento escolar del alumnado».