La Rioja

Señorío de Rioja acusa al Ayuntamiento de Igea de haber impedido su expansión

El empresario igeano Raúl Sanz, en las nuevas instalaciones de Finca Señorío de Rioja en Fitero. :: S.S.J.
El empresario igeano Raúl Sanz, en las nuevas instalaciones de Finca Señorío de Rioja en Fitero. :: S.S.J.
  • El alcalde igeano, Sergio Álvarez, asegura que puso a disposición de la empresa hortofrutícola de Raúl Sanz los inmuebles que posee el Consistorio

Desde que la semana pasada se debatió en el Parlamento de La Rioja la expansión de la empresa hortofrutícola igeana Finca Señorío de Rioja en Fitero (Navarra) en lugar de en Igea con una inversión de 3,5 millones de euros, el tema ha estado en boca de muchas personas, no sólo en la localidad riojabajeña, también en el resto de La Rioja e incluso fuera de nuestra región.

El propietario de la firma, Raúl Sanz, critica la gestión del Ayuntamiento igeano al que acusa de ponerle todo tipo de trabas, motivo por el que se va a la comunidad foral.

Además, responde al comentario de Concepción Arruga en el Parlamento sobre que él vivía en Navarra desde hace tiempo diciendo: «Sí, resido en Navarra, pero soy nacido en Igea donde he vivido 42 años. Sigo estando casi todos los días aquí y mi sentimiento, cariño absoluto y lo que más quiero está en Igea». Y añade: «El único contacto que he tenido este año por parte del Gobierno de La Rioja fue una llamada telefónica, el mismo día del debate parlamentario por la mañana».

Por su parte, en declaraciones a Diario LA RIOJA, el alcalde de Igea, Sergio Álvarez, explica que «todas las actuaciones del equipo de Gobierno están encaminadas a conseguir un futuro mejor y un pueblo en el que querer vivir. Entre ellas la compra de patrimonio en defensa de los intereses de Igea y los igeanos con el fin de lograr el desarrollo del municipio y crear puestos de trabajo».

Respecto a la decisión de Finca Señorío de Rioja de invertir en Navarra, Álvarez indica que «el Ayuntamiento trabaja para colaborar, en la medida de nuestras posibilidades y competencias en que las empresas sean viables y puedan mantener sus puestos de trabajo. Pero, ante las decisiones empresariales, que son personales y muy respetables, no se puede hacer nada más».

Por último, el alcalde asegura que «la decisión de este empresario navarro, según lo publicado en un medio de Navarra hace unos días, obedece a centralizar su actividad en un punto geográfico estratégico como es Fitero, entre sus dos fincas principales situadas en Igea y Valverde de Ágreda»; y añade Álvarez que «el establecimiento de esta empresa en Igea hubiera supuesto un ahorro de dinero considerable, puesto que se le han ofrecido mejores condiciones que en Fitero, donde ha tenido que comprar los inmuebles. En Igea el Ayuntamiento ha puesto a su disposición (verbalmente y por escrito) los inmuebles que posee (...). Por lo tanto, consideramos que el Ayuntamiento no ha sido responsable de dicha decisión personal».

Mientras, Raúl Sanz acusa a Álvarez de mentir incluso a su equipo de Gobierno: «Yo tenía decidido invertir en Igea y ampliar la empresa con las naves de la antigua Hersanz (fábrica de muebles) y así se lo comuniqué al alcalde, pero mintió en un Pleno al decir a sus concejales que a mí no me interesaba. Le insté a pedir una grabación de la conversación telefónica pero no quiere».

«Mal a Igea»

Sanz explica que «el alcalde fue capaz de aprobar una ampliación del presupuesto municipal de 300.000 euros para adquirir esas naves. Cuando me enteré, en noviembre del año pasado, decidí retirarme para evitar un coste innecesario al pueblo. Se podía haber adquirido por 1.000 euros y al final el Ayuntamiento pagó 90.000. Ha pasado el tiempo y ahí está, sin nada. Preguntemos al alcalde y a los que están por encima de él, que le aconsejan, por qué están haciendo mal a Igea».

El empresario se siente muy molesto por lo que considera un ataque constante. Cita que «el Ayuntamiento intentó quedarse con una finca rústica que no entró en la subasta de Hersanz. El técnico municipal la valoró en 58.000 euros, cifra por la que el Pleno aprobó pedir otro crédito. Demostramos que el precio era muy inferior, con tasaciones que rondaban los 11.500 euros, por lo que se declaró nulo el acuerdo del Pleno».

«Me han restringido y han llegado a estar con la Guardia Civil para decir que estaba ocupando sus terrenos cuando, desde antes de que el Consistorio adquiriese la fábrica, yo tenía cajas vacías. Incluso me remitieron dos cartas para decirme que me fuese de allí, de unos terrenos que están abandonados y en los que han marcado hasta la línea de su propiedad. Así no se puede estar», se lamenta Sanz.

El empresario termina diciendo que «estoy dispuesto a participar en un debate público para tratar y aclarar esta situación con quien quiera, donde quiera y cuando quiera, ya que en los Plenos celebrados en el último año en relación a este asunto no ha habido forma de solucionar nada».

En relación a la inversión prevista, de 3,5 millones de euros, Sanz explica que la realizará gracias a los bajos intereses de los créditos de los bancos que creen en esta iniciativa.