La Rioja

LA EXPRESIÓN MÁS AUTÉNTICA

El 15 de septiembre de 1991, hace ahora 26 años, inició su andadura el Concurso de Vinos de Cosecheros de La Rioja con el objetivo de promocionar los vinos jóvenes de nuestra región elaborados y comercializados por viticultores. De la mano de la Fundación Caja Rioja, el número de pequeñas bodegas de cosechero y cooperativas que participaban en el Concurso fue creciendo año tras año, puesto que se trataba de una extraordinaria manera de promocionar sus vinos. Un crecimiento que se producía al mismo tiempo que el del número de productores vitivinícolas que se decidían a embotellar y comercializar sus vinos con marca propia. Como informan las estadísticas del Consejo Regulador, las 300 bodegas embotelladoras que había en 1990 en la D.O. Calificada Rioja se han incrementado hasta 600 en la actualidad.

El primer jurado del Concurso estuvo formado por cuatro miembros de la Cofradía del Vino (Pedro Jesús Marrodán, Gerardo Sáenz de Cabezón, José Ignacio Ruiz de Palacios Echaure y Guillermo Payueta Jimeno), bajo la dirección técnica de Javier Pascual, periodista y director de la revista 'La Prensa del Rioja', cuya labor en el concurso se mantiene hasta la actualidad. En aquella primera edición del concurso participaron 35 productores de diferentes localidades, entre las que San Vicente de la Sonsierra, Sotés y San Asensio se alzaron respectivamente con el primer puesto en tintos, blancos y claretes. Un resultado que podía encajar perfectamente con el 'cliché' que en aquella época se tenía del tipo de vinos más característico de cada localidad. ¡Cómo han cambiado las cosas desde entonces! En la viticultura, en la tecnología, en la elaboración y, en definitiva, en la calidad de los vinos como resultado final de todas esas transformaciones.

La apuesta de la Fundación Caja Rioja al lanzar un concurso como éste fue valiente, puesto que en aquel momento los llamados 'vinos de cosechero' no gozaban de buena consideración en el mercado español. Pero, lo que son las cosas, asistimos hoy a una revisión de conceptos vitivinícolas que están devolviendo protagonismo a esos vinos de nuestros 'cosecheros', vinos que nos acercan a la fruta al consumirlos, a nuestro territorio, a nuestra labor, a nuestro paisaje, vinos que vinculan más estrechamente lo que hacemos con lo que somos y que nos permiten paladear el sabor de nuestra tierra, La Rioja.

Sin duda estos vinos de los productores vitivinícolas, bien sean cosecheros individuales o viticultores asociados en cooperativas, son la expresión más auténtica del terruño y de nuestros pueblos, conceptos que ahora hacen furor entre los gurús del vino y que incluso podrían convertirse en un futuro próximo en nuevas categorías del Rioja reconocidas en el etiquetado. La nueva generación de viticultores riojanos, profesionales preparados al más alto nivel, han vuelto la mirada a los orígenes y están impulsando una oferta renovada de vinos dotados con la personalidad de sus viñedos de procedencia, una versión muy mejorada y, sobre todo, dignificada, de los 'vinos de cosechero' que hacían sus padres.

Nacido como preludio de las fiestas de San Mateo y de la Vendimia riojana, el Concurso de Vinos de Cosecheros sigue siendo un cuarto de siglo después una de las citas con más tradición en el entorno de estas fechas y una referencia ya imprescindible para el sector vitivinícola riojano.

(*) Arturo Colina es director gerente de la Fundación Caja Rioja y Javier Pascual es secretario del jurado del Concurso de Vinos de Cosecheros de La Rioja