La Rioja

Dios también es mujer

Araceli Balfagón y Ana Rosa Ruiz Bazán, dos mujeres profundamente comprometidas con la Iglesia. :: juan marín
Araceli Balfagón y Ana Rosa Ruiz Bazán, dos mujeres profundamente comprometidas con la Iglesia. :: juan marín
  • Araceli Balfagón y Ana Rosa Ruiz Bazán ejercen las delegaciones de Apostolado Seglar y de Enseñanza en el obispado calagurritano

  • El Papa quiere impulsar el rol femenino en la Iglesia, pero ya hay mujeres que ocupan puestos directivos en la diócesis riojana

«La mujer tiene una especial sensibilidad por las 'cosas de Dios', en especial para ayudarnos a comprender la misericordia, la ternura y el amor que Dios tiene para nosotros». Araceli Balfagón, delegada del Apostolado Seglar en la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, recuerda estas palabras pronunciadas por el Papa Francisco a propósito de la reciente creación de una comisión oficial en el seno de la Iglesia encargada de estudiar el diaconado de las mujeres respecto a los primeros tiempos de la Iglesia.

Revitalizar el papel de la mujer y darle más protagonismo parece ser el signo de los nuevos tiempos. Araceli subraya que «hay muchas mujeres comprometidas en distintos campos: catequesis, Cáritas, movimientos y asociaciones... Y muchas son miembros de los consejos diocesanos de Pastoral y otras organizaciones». Sin ir más lejos, ella misma es la delegada del Apostolado Seglar, cargo al que llegó hace dos años. Se ocupa de dar al seglar el lugar que le corresponde: «Sin un laicado formado, en unión de sus pastores, la Iglesia no puede realizar su misión. Juan Pablo II decía que la nueva evangelización o se hace con los laicos o no se hará». Y para eso, precisamente, están las delegaciones de Apostolado Seglar, asegura tajante.

«Yo creo que el Papa sigue las directrices del Concilio Vaticano II, implicando cada vez más a los laicos, hombres y mujeres. Ahora más que nunca se necesitan laicos preparados y comprometidos porque, por desgracia, hay una gran escasez de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Pero opino que un laico debe vivir precisamente su vocación laical y no asumir funciones que son específicas de los pastores. Su ámbito es el mundo. Pero efectivamente, como dice el Papa Francisco, hay muchas mujeres muy bien preparadas que pueden ir asumiendo cargos de mayor responsabilidad y que seguramente los irán asumiendo», expone.

Respecto a si debe haber más mujeres con papeles importantes dentro de los obispados, confiesa que es algo que no le preocupa demasiado. «Creo que lo importante es formar cristianos auténticos, bien preparados, que estén concienciados sobre su corresponsabilidad en la vida de la Iglesia. A partir de ahí creo que es igual quién ocupe esos cargos, indistintamente puede ser hombre o mujer. Además, no se trata de 'ostentar cargos' sino de hacer un servicio a la Iglesia y a la sociedad», sentencia.

Otra mujer que ocupa un puesto directivo en la diócesis es Ana Rosa Ruiz Bazán. Profesora de Religión Católica desde hace dos décadas, en el 2009 alcanzó la Delegación de Enseñanza de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. «Mis funciones se relacionan con la educación desde el ámbito diocesano, en especial las clases de Religión Católica y su profesorado. Me encargo de la selección, formación permanente, seguimiento y atención del profesorado que imparte esta asignatura en toda La Rioja. También del diálogo con la administración educativa de la comunidad autónoma en lo que atañe a esta asignatura y su profesorado. Y del acompañamiento de profesores cristianos y otros profesionales que tienen clara vocación cristiana desde otras asignaturas».

Cometido de servicio

Ana Rosa también vive desde su cometido de servicio esta preocupación por el papel de la mujer en la Iglesia. Para empezar apunta que «tenemos un gran Papa, que ciertamente habla de manera muy pedagógica» y, a continuación, cita el papel de la mujer: «El Papa nos recuerda que hombres y mujeres somos hijos de Dios y pide que eliminemos los obstáculos que impiden la plena inserción de la mujer en la vida social, política y económica. Ante la violencia, esclavitud, explotación sexual., pide que las mujeres sean honradas y respetadas y sea valorado su imprescindible aporte social. ¿Cómo no voy a estar de acuerdo? Es evidente que acierta en su diagnóstico».

Con respecto al papel de la mujer dentro de la Iglesia, añade, además, que hay que tener en cuenta la propia vocación de cada persona. «Diaconía significa servicio. Un servicio al que todo cristiano, sea hombre o mujer, está llamado a dar como respuesta al amor de Dios hacia nosotros y hacia nuestros semejantes que nos miran desde su sufrimiento. De todos modos, en este obispado, las mujeres tenemos funciones muy importantes en distintos campos pastorales».