La Rioja

28.715 alumnos riojanos vuelven a clase

Niños de Infantil en su primer día de colegio ayer en el centro La Guindalera de Logroño. :: justo rodríguez
Niños de Infantil en su primer día de colegio ayer en el centro La Guindalera de Logroño. :: justo rodríguez
  • Los niños vivieron ayer un día de adaptación, entre algunas caras largas y el reencuentro con los amigos

La rutina del despertador, la mochila y el almuerzo espera desde ayer a los escolares riojanos. Un total de 28.715 alumnos de segundo ciclo de Infantil, Primaria y Educación Especial iniciaron en La Rioja el curso 2016-2017 en 90 colegios de la comunidad.

El volumen de escolares representa un 0,5% menos que en el año académico precedente. Por etapas, el ciclo de Infantil pierde un 2,6% de alumnos en relación al 2015-2016 y se queda en 9.021 pequeños. No obstante, Primaria gana el 0,21% hasta los 19.450 y Educación Especial, el 7,96% (244 escolares).

De los 28.715 alumnos de este curso, el 65,71% de los inscritos a fecha de ayer en Infantil se ha matriculado en un centro público (el 34,29% restante en uno concertado); así como 66,15% de los que atienden Primaria (el 33,85% restante va a colegios concertados) y el 67,70% de los que realizan Educación Especial (el 32,3% eligió la concertada).

El pasado año académico, el 65,63% de los escolares de segundo ciclo de Infantil optó por un centro público, como el 66,23% de los de Primaria y el 67,70% de los de Educación Especial. En los mismos porcentajes que este curso.

El sistema educativo tendrá 6.707 alumnos extranjeros (183 menos que en el año académico previo), de 85 nacionalidades distintas. Este dato total supone el 13,21% de los escolares.

Sin incidencias

La Consejería de Educación, Formación y Empleo reseñó que el arranque del periodo lectivo se produjo con normalidad.

Al menos de puertas para afuera, porque otra cosa fue como se vivió en las casas. Nervios, preparativos, carreras o, sencillamente, aprovechar para quemar los últimos cartuchos de las vacaciones.

En los exteriores del CEIP La Guindalera, en Logroño, volvían a formarse ayer minutos después de las nueve de la mañana los típicos corrillos de padres y madres. En uno de ellos, Ana Cerdeño contaba a otros progenitores que su hija Julia, que este año estudia 3º de Primaria, se levantó «cansada» porque, en la noche anterior al retorno al aula, la familia decidió exprimir las horas finales de las vacaciones yendo a cenar fuera y viendo Star Wars.

«Nos acostamos tarde para disfrutar hasta el último minuto», comentaba la madre, quien aseguró que su pequeña ha iniciado el curso «contenta porque le ha tocado con casi todas sus amigas».

No acudieron tan satisfechos los dos hijos de Maryuri Nieto, de 6 y 10 años. «Al mayor no le hacía gracia venir porque con su profe del año pasado no hubo 'feeling'. Le ponía mogollón de deberes y el niño no tenía tiempo para nada», señaló la madre. Y, claro, el benjamín de la casa viendo cómo lo había pasado su hermano, llegó «asustado».

Aunque Maryuri reconoció al poco que el susto no les había durado mucho tiempo. «En cuanto han visto a sus amigos, ya se les ha olvidado», indicó. La progenitora se sintió así algo más tranquila, puesto que «tenía ganas de que empezaran el colegio porque ya valía de vagancia», afirmó entre risas. «Lo mejor es que cada uno tenga su rutina y sus propias responsabilidades», completó ante el asentimiento del resto de madres.

En el interior del centro, no se veían caras largas, salvo en el aula de 1º de Infantil. «A los de tres años es a los que más les cuesta porque se separan de sus familias», aclaró la directora del CEIP La Guindalera, Marta Terroba. Aunque, por fortuna, aseveró que «les dura poco». No obstante, al igual que en otros colegios, la de ayer fue una jornada de adaptación en este CEIP. «Entran en dos turnos para estar con menos niños y poderlos conocer un poco más», apuntó. A partir del lunes reforzarán la adaptación sólo a los escolares que lo necesiten. Y poco a poco se instalará la cotidianidad.