La Rioja

La UR y las universidades del G9 darán a la reválida el mismo peso que tenía la PAU

Alumnos haciendo trámites para matricularse en la UR en una imagen de archivo. :: juan marín
Alumnos haciendo trámites para matricularse en la UR en una imagen de archivo. :: juan marín
  • El sistema de acceso a la universidad acordado por el G9 en Logroño evitará que los alumnos tengan que someterse a pruebas propias de los centros

A expensas de que el Ministerio de Educación fije definitivamente cómo se desarrollará la reválida de Bachillerato -que sólo este año no será obligatorio aprobarla para obtener el título- y sus consecuencias para acceder a un grado universitario, el campus de la UR ha sido el escenario en el que las universidades públicas de Cantabria, Castilla La Mancha, Extremadura, Islas Baleares, La Rioja, Navarra, Oviedo, País Vasco y Zaragoza que integran el llamado G9 han venido a clarificar a los futuros universitarios cómo se articulará el acceso a sus titulaciones.

Sobre la mesa se han puesto todas las hipótesis posibles. En un escenario político en el que el futuro de la Lomce no está claro y en el que una docena de comunidades autónomas ya han anunciado que recurrirán el decreto del pasado 29 de julio que aprobó las reválidas, el acuerdo suscrito en Logroño por el G9 preserva el objetivo «fundamental» que han venido sosteniendo los rectores del grupo de universidades involucradas: «Que no se rompa el distrito universitario español y que los estudiantes puedan moverse por todas las universidades».

El resultado del acuerdo suscrito en Logroño -y que ahora se trasladará a la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) con el objetivo de que sea el modelo a seguir por el conjunto de la educación universitaria española- supone fijar un criterio para que los estudiantes de Bachillerato que quieran acceder a un grado universitario no tengan que someterse a una retahíla de pruebas de acceso fijadas por las diferentes universidades.

Así, las universidades del G9 dan por hecho que en todas las comunidades autónomas los alumnos de segundo de Bachillerato se someterán a algún tipo de prueba (reválida, en el lenguaje de la Lomce). Lo que viene a hacer el acuerdo suscrito en Logroño es fijar un sistema que permitan, en función de su expediente académico y de los resultados de esa prueba o reválida, una nota que sirva para ordenar el acceso a los estudios universitarios. Y esos criterios de baremación vienen a dar por buenos los aplicados con la actual PAU: el 60 por ciento de esa calificación se calculará sobre la media aritmética de las calificaciones obtenidas en los dos cursos de Bachillerato y el 40 por ciento restante provendrá de la lograda en la prueba que se organice al efecto en cada comunidad autónoma. Con el sistema actual (PAU) los estudiantes podrían lograr una nota de acceso de hasta 14 puntos, algo que también han previsto en el G9 para garantizar la igualdad de oportunidades de los alumnos independientemente de la oferta actual de los centros educativos y de la casuística de cada comunidad.

Julio Rubio, rector de la UR, explicaba ayer a Diario LA RIOJA que el acuerdo busca «trasladar tranquilidad a los centros educativos. Nos hemos adelantado al sistema de ponderación que habrá que fijar cuando se determine cómo va a ser esa reválida y hemos hecho un círculo de seguridad comprometiéndonos a que, sean como sean esas pruebas, el resultado se parezca lo máximo posible a lo que había con la PAU».

Rubio apuntaba que tenían claro «que sólo se organizarán pruebas de acceso si una comunidad no prevé reválida alguna» para evitar que el acceso a la universidad sea «una carrera de obstáculos». De igual manera Rubio negó que se trate de un órdago a la Lomce. «Nos hemos aislado de las decisiones políticas».