La Rioja

Enamorada de Londres

Allende Torrecilla posa junto al Támesis. :: A.T.G.
Allende Torrecilla posa junto al Támesis. :: A.T.G.
  • Allende Torrecilla Gonzalo Canillera en la capital británica

De Canillas de Río Tuerto a Londres hay un gran salto. Allende Torrecilla, de 24 años, era la más joven del pueblo hasta hace poco. Con 17 fue a estudiar el Bachillerato a Logroño y después cursó Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza. Así, más que un salto, Allende ha ido subiendo escalones. «No tenía muy claro qué era lo que quería seguir estudiando, pero no quería volver, así que se me ocurrió ir al extranjero a estudiar inglés», explica Allende.

Antes ya había pasado un verano en Irlanda pero «ahora necesitaba sumergirme completamente en el idioma, y la forma más sencilla que se me ocurrió fue irme de 'au pair'». Para esta joven riojana, lo que está viviendo en Londres «es la mejor experiencia de mi vida, en una ciudad de la que estoy completamente enamorada». Su trabajo consiste en cuidar a los cinco niños de una familia londinense que la acoge a cambio de alojamiento, comida y una remuneración. Esta manera, considera Allende, «es la mejor para aprender inglés de manera rápida y sencilla», además de ser también «la más económica».

De Londres le encanta que «es una ciudad enorme en la que siempre encuentras algo diferente por hacer y ver». Por si fuera poco, Allende afirma que «es perfecta para una historiadora del arte como yo porque hay miles de museos y galerías de arte para disfrutar y en las que poder trabajar en un futuro». Y es que en noviembre ya piensa en un cambio, en buscar un nuevo empleo. «Londres es una ciudad multicultural y polifacética, puedes hacer todo lo que se te ocurra, aunque sólo si tienes cómo financiarlo porque es de todo menos barato», afirma. De momento, no planea regresar a España, excepto de vacaciones, allí disfruta de su independencia, de la gratuidad de los museos y de «poder comer cualquier plato proveniente de todos los rincones del mundo», aunque, por el contrario, «lo que menos me gusta de Reino Unido es la comida local».

«Los horarios no me gustan nada ni me acostumbraré», confiesa. La climatología tampoco le agrada demasiado: «Recuerdo un día en mayo que nevó, granizó, llovió y salió el sol en una misma mañana». Por el contrario, «al principio me sorprendió la cantidad de ardillas que hay aquí, y también cómo encontrarte un zorro en el jardín o en la calle es la cosa más normal del mundo, ¡incluso ciervos y periquitos en parques como Richmond!». De La Rioja echa de menos «salir de vinos, a cenar con los amigos y estar tranquilamente de sobremesa, porque aquí en el momento en el que acabas de comer te invitan sutilmente a que abandones la mesa».

También le encanta conducir, pero allí le da miedo no sólo por tener que hacerlo por la izquierda, también «porque el tráfico es horroroso». Pero lo que afirma Allende que más necesita en Londres es. ¡una persiana!: «Es imposible dormir con la cantidad de luz que entra por la ventana y más aún cuando amanece a las 4.30 de la madrugada».