La Rioja

El tomate, al rojo vivo

Recogida de tomate ayer por la mañana en un cultivo calagurritano. :: m.f.
Recogida de tomate ayer por la mañana en un cultivo calagurritano. :: m.f.
  • La cooperativa El Raso de Calahorra estima una cosecha de unos 200.000 kilos de tomate que se destinarán a los grandes mercados nacionales

  • La recolección se realiza por la mañana para esquivar los calores

La campaña del tomate ya ha llegado a La Rioja Baja. La recogida en Calahorra comenzó en la semana del 15 de agosto y continuará a lo largo de todo el mes de septiembre en una campaña atípica por el calor de los últimos días que está provocando que los agricultores trabajen sólo en las horas matinales para evitar el sofocante calor de las tardes.

Los precios con los que ha comenzado la campaña son buenos. Así, en las primeras semanas las cotizaciones rondaron los 30 céntimos el kilo, aunque la semana pasada ya bajó a los 25 céntimos al haber ya más fruto recogido. El tomate de primera se encuentra esta semana rondando los 50 céntimos el kilo, si bien su precio empieza a bajar conforme va apurándose la parte final de la campaña.

La estimación de la Cooperativa El Raso de Calahorra, zona de producción importante junto a Pradejón, Rincón de Soto y Aldeanueva de Ebro, es similar a la del año pasado, con unos 200.000 kilos, que destinará a grandes centros como Merca Madrid o Merca Barcelona.

Este verano, en el que no ha llovido ni han hecho presencia los típicos chubascos o tormentas, ha favorecido la calidad del tomate pues ha rebajado el riesgo de problemas de podrido aunque el calor de estos últimos días está provocando algunos problemas en la recogida.

El cultivo del tomate tiene la peculiaridad de que la misma parcela pierde productividad si se explota tres años seguidos. Por ello es difícil calcular la extensión que se dedica, pues los agricultores arriendan tierras vírgenes para cambio de cultivo cada dos años para no repetir en las suyas y evitar la pérdida de productividad. La superficie en La Rioja para fresco se mantiene alrededor de las 120 hectáreas y es la destinada a las industrias la que varía de un año a otro dependiendo de los contratos con las grandes superficies. Así, La Rioja se especializa más en la calidad del tomate que, en su mayoría, se recoge a mano en vez de a máquina y por ello hay producciones más cortas que en otras zonas.