La Rioja

Ceniceros ignora el aviso de Ciudadanos y le invita a apoyar de nuevo el Presupuesto

Ceniceros ignora el aviso de Ciudadanos y le invita a apoyar de nuevo el Presupuesto
  • El presidente se aparta del tono agrio de las críticas de la oposición y ofrece diálogo a falta de prometer medidas concretas

Tras las tempestuosas palabras de la oposición, cuyos portavoces han competido en acerar sus críticas hacia el Gobierno riojano y su presidente, al Parlamento ha llegado la calma. José Ignacio Ceniceros ha derramado por la segunda jornada del debate sobre el estado de la región su conocido espíritu zen. Un efecto placebo que le evita comprometerse con medidas concretas y le ha permitido incluso ignorar la velada amenaza llegada desde Ciudadanos a primera hora: si Diego Ubis ha amagado con retirar su apoyo al Presupuesto, Ceniceros no se da por enterado. Va a lo suyo. Sostiene que la formación naranja mantendrá su respaldo y mientras repartía jabón y más jabón, solo se ha permitido una concesión a tanto guante de seda: su aviso al conjunto de la oposición de que el tiempo corre para todos. "Aunque queda todavía mucha legislatura", ha avisado.

La confianza mutua, ha recordado Ceniceros a Ubis, debe cultivarse por las dos partes "para que pueda crecer". Una advertencia que le ha servido también para el resto de portavoces. A Concha Andreu le ha respondido con ironía tranquilizando el temor de la dirigente socialista a que falten sillas para tantas mesa de diálogo como pretende abrir el Gobierno. "En La Rioja tenemos hasta fábricas de sillas", ha recordado. Menos gentil se ha mostrado con Juan Calvo. Al portavoz de Podemos le ha afeado sus ataques a la consejera de Salud, a quien ha defendido con firmeza, mientras le reprochaba a su vez su estilo dogmático. Aunque sin excederse, claro, que el estilo de Ceniceros impone siempre mesura. "Acepto las críticas y nos vienen bien", ha advertido.

La otra mejilla

Un estilo que tampoco ha abandonado en su réplica a Andreu. Evitando toda posibilidad de que los suyos alguna vez se salgan del guión y le ovacionen, Ceniceros ha prometido ejercer su liderazgo con tesón y energía, ha soslayado como hizo el martes medidas concretas que le puedan comprometer y ha ofrecido lo de siempre, talante. Diálogo, acuerdos etéreos, transparencia... La otra mejilla. Apoyado en unos papeles que llevaba al debate previamente escritos, ha contestado a la oposición lanzando algún dardo a Luena y citando evanescentes compromisos para frenar el deploblamiento rural con la apertura de una mesa... de diálogo. Por supuesto.

Promesas de consensuar políticas de región con el conjunto de la oposición que ha ampliado a un pacto en favor de la emancipación juvenil mientras reconocía que sus palabras adormecían al Parlamento y reclamaba a la oposición críticas constructivas. "Oyen pero no escuchan" ha reprochado a sus adversarios. Motor de gasoil, Ceniceros ha sido fiel a sí mismo. Evitando mojarse aunque diluvie y reclamando propuestas al resto de grupos, las mismas propuestas que su Gobierno evita desvelar, el presidente se ha ido de la tribuna más o menos como llegó este martes: enorgulleciéndose en voz baja del perfil social de su gestión, parapetado tras la perenne oferta de pactos y descartando sorpresas o aventuras en su mandato: "Algunos somos como somos y no vamos a cambiar". "Somos un gobierno de hechos y tenemos palabra", ha subrayado.