La Rioja

La falta de tormentas, rasgo sustancial de un verano cálido pero no alarmante en La Rioja

Dos jóvenes refrescándose en el Iregua
Dos jóvenes refrescándose en el Iregua / Jonathan Herreros
  • La temperatura media en agosto supera en 0,5 grados la media de los últimos 35 años, pero lo más notable es la caída de las precipitaciones

La Oficina Meteorológica de Reino Unido vaticinó a principios de año que el verano actual sería el más cálido de la historia y no se ha equivocado en buena parte del territorio español, aunque, si se echa mano de los registros, en La Rioja (con datos de medición no oficiales todavía en Logroño/Agoncillo de la rioja.org) la situación no es tan alarmante. Inmersos, eso sí, en una 'episodio de altas temperaturas' desde el inicio de septiembre, el registro medio de julio, con 22,8 grados, está dentro de la media de los últimos 35 años, mientras que los 23,2 grados con que ha concluido agosto apenas superan en 0,5 grados los 22,7 grados de media del periodo de referencia.

José Calvo, meteorólogo aficionado y autor del blog 'A mal tiempo buena clara', confirma que «estamos viendo zonas españolas, especialmente en el sur, donde se están superando todos los registros, pero lo cierto es que en La Rioja, pese a la sensación de los últimos días de agosto y los primeros de septiembre, no podemos hablar de un verano anómalo por las temperaturas».

En este sentido, el aficionado a la meteorólogía sí apunta que hay un rasgo significativo de la temporada estival cual es la ausencia de tormentas: «El verano riojano se caracteriza por días de calor, de tormenta y, finalmente, días de cierzo en los que se refrescan las temperaturas». «En esta temporada -continúa-, estamos teniendo altas presiones continuas en superficie y altura, lo que ha impedido ese ciclo normal y podemos decir que tenemos un verano más seco de lo normal y un poco más cálido de lo habitual». Calvo, aunque matiza que no es experto en cambio climático, sí tiene claro que algo trascendente pasa con el clima. «Lo vemos con la vendimia y con otros cultivos; en Sojuela -donde el meteorólogo tiene su principal base de operaciones- se está plantando olivo y las viñas cada vez escalan mayores alturas, algo impensable hace unas décadas».

El diagnóstico lo comparte también en líneas generales Evelio Alvárez, delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMT) en La Rioja, quien señala, en cualquier caso, que «todavía no es necesario sacar a los santos en procesión para que llueva». «Cuando presentamos en la AEMT las previsiones para el verano -explica-, aventuramos un verano de cambios más o menos bruscos, es decir, no una temporada 'loca', pero sí con días de calor, seguidos de días de refresco y, de nuevo, calor». Los registros medios en La Rioja «nos dicen que estamos ante un año casi normal, sólo ligeramente cálido, si bien es cierto que apenas ha caído una gota de agua y las tormentas habituales de julio y de agosto no las hemos visto». Álvarez señala que «tuvimos una primavera buena en lluvias y en la zona iniciamos el verano con los embalses llenos, por lo que vamos a ver cómo comienza el otoño y si recuperamos precipitaciones normales». En este sentido, el delegado de la AEMT recuerda que «nunca llueve a gusto de todos, pero cuando tenemos granizo a quien le 'toca' le fastidia la cosecha, mientras que a otros les cae la lotería en forma de agua para sus cultivos». «No hemos tenido tormentas -continúa-, pero creo que, en la zona de La Rioja, insisto, podemos pensar que la situación no es crítica».

Sigue el calor

Evelio Álvarez confirma que «hemos empezado septiembre con altas temperaturas, superando los 30 grados todos los días (el domingo se estuvo muy cerca de la máxima del verano con 36,8 grados) y las previsiones para esta semana y la próxima es que seguiremos con valores por encima de la media, es decir, calor y con tiempo seco, sin precipitaciones». «Sólo a partir de la tercera semana -continúa-, aunque con la precaucación de que la predicción es menos fiable, se pronostican valores de temperatura y de lluvias normales a la época del año». También José Calvo apunta que las primeras predicciones para el otoño apuntan hacia una estación «más seca y más cálida de lo habitual».

Mucho calor, poca agua

En cuanto a las cifras, en 18 y de los 31 días de julio y otros tantos de agosto se superaron los 30 grados de temperatura (con medición en Logroño/Agoncillo), aunque desde que empezó septiembre se han rebasado dichas temperaturas todos los días, calor que continuará en las próximas jornadas si bien para el jueves refrescará un poco. El valor más alto en agosto de este año se midió el día 3, con 36 grados (40,6 el 10 del mismo mes del 2012), mientras que el día más caluroso de julio fue el 19 con 36,9 grados, lejos de los 42,8 que se alcanzaron el 7 de julio de 1982.

Poca agua

En cuanto a las precipitaciones (con datos de José Calvo medidos en Logroño ciudad), únicamente llovió cinco días en julio, con 16,6 litros el día 6 como precipitación más significativa. En agosto, sólo llovió en dos jornadas, de forma testimonial el día 9, con 0,2 litros por metro cuadrado, y 10,2 litros el día 15, la única tormenta del mes. En su conjunto, en julio se midieron 32,6 litros, 2 litros por encima de la media para dicho mes del año, mientras que en agosto las precipitaciones se han quedado en 10,4 litros, más de diez litros por debajo de un mes de agosto normal. La reserva hídrica se encuentra al 35,6% de capacidad, según los datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).