La Rioja

«Dijeron que les cortarían los dedos a mis hijos y que después les matarían»

R.A.F.L.C., A.H.R. y R.J.R., ayer en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial :: juan marín
R.A.F.L.C., A.H.R. y R.J.R., ayer en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial :: juan marín
  • La presunta víctima declara en la Audiencia que, entre amenazas, insultos y golpes, le exigieron el pago de una deuda de 600.000 euros de su difunto marido

Haciendo gala de una considerable entereza y llegando a enfrentarse verbalmente a los letrados defensores cuando le preguntaban sobre ciertos detalles del suceso, la mujer que, siempre presuntamente y junto a sus dos hijos fue encañonada, retenida, amenazada y maniatada en su vivienda de Lardero relató cómo los tres acusados accedieron a su vivienda y le exigieron el pago de una presunta deuda que su marido, fallecido en enero del 2015, había contraído en Panamá. «Me dijeron que había una deuda de 600.000 euros y que la tenía que pagar la familia. Les expliqué que mi marido estaba muerto pero decían que estaba escondido. Me dijeron que les iban a cortar los dedos a mis hijos y que después les matarían. Les supliqué que me mataran», declaró.

Detrás de ella estaban R.A.F.L.C., A.H.R. y R.J.R. El primero, responsable en Salamanca de una tienda de suplementación deportiva y de una empresa de seguridad en centros de ocio nocturno; el segundo, portero de una conocida discoteca charra y el tercero, además de pareja sentimental de la hermana del fallecido, conocido de los dos anteriores.

«Me quedé paralizada»

La mujer explicó que cuando aquel 28 de mayo del 2015 abrió la puerta para, presuntamente, recibir un ramo de flores, le sorprendió la actitud de la persona que se las entregó y que tras girarse para firmar la entrega «me encañonó con un arma con el ramo de flores de por medio. Me quiso tapar la boca. Yo grité a mi hijo para que avisara a la policía». Pero, según su relato (luego confirmado por el menor de sus hijos), no le dio tiempo a dar la voz de alarma y fue interceptado en una de las habitaciones de la vivienda. «Me quedé paralizada. Me dijeron que venían en nombre de un tal Leo y entraron dos hombres más».

La víctima y su hijo pequeño (el mayor estaba en ese momento fuera del domicilio) fueron reducidos, les colocaron unas bridas en las muñecas y a la mujer le exigieron la entrega del dinero. «Me quedé paralizada», dijo tras revelar que el pánico le hizo perder el control de su propio cuerpo. Tras muchos rodeos les llevó hasta una habitación en donde les entregó, dijo, 45.000 euros que había dejado su marido sin que ella conociera el origen del dinero.

Con su hijo pequeño engrilletado y apoyado contra el sofá y ella recibiendo las amenazas de los presuntos ladrones, llegó a casa el hijo mayor. «Vi la puerta abierta. Llamé y me abrió un señor alto con gorra y pasamontañas. Me encañonó con una pistola y me dijo que entrara en la vivienda».

Dentro, relató el joven, se encontró a su madre y su hermano de rodillas. «Me pedían dinero, querían todo el dinero o nos mataban a los tres. No sabía nada de qué dinero me hablaban. Me pusieron de rodillas con mi madre y mi hermano y me ataron con bridas», explicó después de contar que les entregó un reloj (un Rolex valorado en 18.000 euros, dijo ayer la madre) con la intención de que se marcharan de su casa cuanto antes.

Finalmente, los tres presuntos ladrones condujeron a las víctimas a una especie de sótano de la vivienda en donde, de nuevo con bridas, ataron juntos a la madre y al hijo menor de edad mientras que al mayor lo engrilletaron a una tubería. Los tres consiguieron soltarse y dar la voz de alarma.

Sospechas y secretos

La madre y el hijo mayor, a preguntas de los letrados defensores (no hay acusación particular), aseguraron que siempre sospecharon de la presunta implicación de R.J.R., pareja sentimental de su cuñada y tía, respectivamente. Según explicó la madre, después de que su marido e hijos se trasladaran desde Cádiz hasta Logroño, ocultaron su verdadera residencia a parte de la familia y les dijeron que vivían en Zaragoza. Tras el fallecimiento en accidente de tráfico del marido en Algeciras tuvieron que desvelar su verdadera residencia, dijo.