La Rioja

Dos de los acusados dicen que nunca han estado en Lardero

Logroño. El juicio tardó en arrancar. Lo hizo porque el letrado de R.J.R. planteó la nulidad de las actuaciones por la presunta vulneración de los derechos fundamentales de inviolabilidad del domicilio y del secreto de las comunicaciones lo que, defendió, corrompe todas las pruebas . Tras una prolongada exposición en la que vino a defender que la acusación de su cliente se basa en un puñado de llamadas y mensajes descontextualizados, el presidente del tribunal dijo que ya resolverán la cuestión previa en la sentencia y dio paso a la declaración de los tres imputados.

Tanto R.A.F.L.C. como R.J.R. negaron su presencia en Lardero el día de los hechos. «Nunca he pasado de Burgos», dijo el primero tras recordar que aquel día estaba en Salamanca, donde tuvo un problema con una vecina que le obligó a visitar la Comisaría de Policía Nacional de la ciudad charra. «Es metafísicamente imposible que estuviera en Salamanca y en Logroño robando», dijo.

Por su parte R.J.R., 'familia' de las víctimas, aseguró que su relación con las víctimas era «buena». «Mi difunto cuñado tenía alguna empresa de transportes en Cádiz, pero no sé más. No tenía necesidad económica para robar», alegó. «No estuve en Logroño el 28 de mayo», sentenció tras explicar que en el registro de su domicilio fueron localizadas armas por su afición al 'airsoft', un juego de simulación militar.

Por su parte A.H.R. fue el único que reconoció que el día de los hechos acudió a Logroño con una furgoneta alquilada para ayudar a un amigo en una mudanza, actividad que, dijo, suele realizar con cierta frecuencia.