La Rioja

Un tercio de los municipios riojanos corre riesgo de despoblarse

Imagen de Valdemadera, en la comarca de Cervera, con solo ocho habitantes censados en el 2015.
Imagen de Valdemadera, en la comarca de Cervera, con solo ocho habitantes censados en el 2015. / JUSTO RODRÍGUEZ
  • La sangría demográfica impera en las zonas altas de la región, donde los pueblos aspiran a subsistir como segundas residencias

Un tercio de los municipios riojanos corre riesgo de despoblarse en los próximos años, ya que 58 de los 174 que existen en La Rioja cuentan con menos de 100 habitantes.

El padrón municipal del Instituto Nacional de Estadística (INE) retrata, a partir de los últimos datos recogidos en el 2015, la sangría demográfica que azota a la zona más meridional de nuestra región y que se focaliza en especial en el Alto Najerilla, Camero Viejo, en menor medida también en el Nuevo y en algunos núcleos de la Rioja Alta más septentrional. En general, las áreas más altas de nuestra geografía parecen abocadas a convertirse en un 'desierto' poblacional.

La inmensa mayoría de estos pueblos con un futuro en el aire han perdido habitantes en la última década, como evidencian los censos del INE correspondientes al 2005 y el 2015. En función de éstos, la triste lista de la despoblación la encabezan San Torcuato (con 43 vecinos menos en el 2015 que diez años antes), Estollo (37 habitantes menos que en el 2005), Villanueva de Cameros (35) y Cañas y Nieva de Cameros (ambos con un saldo negativo de 31). En el lado opuesto de la balanza sobresalen los casos de Zorraquín (que gana 23 almas), Nestares y Ochánduri (ambos con 19 habitantes más), Castroviejo (17) y Hornillos de Cameros (16).

No obstante, basta pasear un día de entre semana (a excepción de los de verano) por cualquier localidad de la sierra riojana para comprobar que las cifras que reflejan los censos oficiales poco tienen que ver con la solitaria realidad cotidiana. Otra cosa son los fines de semana y, principalmente, las vacaciones. De hecho, los expertos estiman que hay empadronados en estos núcleos el triple de habitantes de los que realmente viven más de la mitad del año (el indicador en que se basa la Unión Europea para valorar la población de un municipio). Muchos se censan porque han nacido ahí y por el vínculo sentimental que les une a ellos, aunque residan en otra parte.

Lugares de asueto

«Estas pequeñas poblaciones no desaparecerán, sino que continuarán como lugares de segunda residencia», predice el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza y promotor del proyecto 'Serranía Celtibérica, Francisco Burillo.

Así, a falta de acoger otras actividades económicas, se convertirán en lugares de asueto. «La población está muy envejecida en estos pequeños municipios y no hay relevo generacional, por lo que se puede vaticinar que el sector agropecuario, que es el predominante, desaparecerá en una década», prevé el impulsor de la iniciativa para luchar contra la despoblación en el territorio periférico de cinco autonomías (La Rioja, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Comunidad Valenciana). La gravedad del vacío demográfico se ve agudizado, según Burillo, no sólo porque el centro de nuestro país comparta con Laponia una densidad inferior a 8 habitantes por kilómetro cuadrado, sino porque «la Serranía Celtibérica duplica el índice de envejecimiento de la zona ártica». «Es el territorio más envejecido de la Unión Europea», remarca.

Escasez de oportunidades

Sin industria y con un turismo que por sí solo no puede remontar a estos núcleos distantes de las localidades de mayor tamaño, el medio rural no consigue fijar población. Aunque en opinión del investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y coautor del libro 'Despoblación y marginación en la sierra riojana', Teodoro Lasanta, la escasez de oportunidades laborales no constituye el único factor que anima a abandonar los pueblos. «En España nos gusta vivir amontonados en ciudades. Se trata de una cuestión cultural y psicológica», afirma.

Desde su óptica de riojano, considera que los pequeños municipios de La Rioja «cada vez están mejor». «Se han rehabilitado muchas casas y el Gobierno regional ha realizado esfuerzos evidentísimos por dotarlos de servicios», opina. De este modo, vislumbra que «no se abandonarán como sucedió hace medio siglo».

Y para que eso no ocurra Burillo destaca el papel clave de las mujeres. «Son las que primero emigraron», indica, por lo que para atraerlas al medio rural reclama «un apoyo fundamental para éstas y para las familias».