La Rioja

24 millones de inversión en una nueva bodega de elaboración

Después de la muerte prematura de su padre en 1996, Vicente Cebrián, con 26 años, asumió el timón de la bodega centenaria. Se rodeó de un equipo joven, con confianza plena en María Vargas, entonces una recién licenciada enóloga sin apenas experiencia y a quien encomendó la labor de 'renovar' las elaboraciones de la bodega, incluidos los históricos Castillo de Ygay.

El éxito enológico está fuera de toda duda, pero el del 'proyecto Murrieta' de Vicente Cebrián también. La bodega inauguró a finales del 2014 la rehabilitación del histórico castillo después de casi diez años de mucho trabajo y disgustos: «Más que rehabilitación, reconstrucción porque tuvimos que desmontar y reedificamos cada piedra», recuerda el presidente de Murrieta.

La finca Ygay es un impresionante viñedo de 300 hectáreas que rodean el castillo. Después de una inversión de 14 millones en la 'reconstrucción' del castillo, la bodega está inmersa ya en un nuevo y ambicioso proyecto: la construcción de una nueva bodega de elaboración. «Para el 2017, nuestro 165 aniversario, queremos vinificar ya en la nueva bodega, el nuevo lugar para los futuros Murrieta», explica Cebrián.

Y el proyecto continúa. El siguiente paso será la reconversión para usos enoturísticos de la actual bodega tras su vaciado, con la posibilidad de planificar un hotel o de habitaciones: «Todavía no lo tenemos claro, transformaremos la bodega vieja pero aún no están definidos del todo los usos».

Cebrián, pese a que asumió el volante de un 'Rolls Royce' como Murrieta a los 26 años tuvo claro que un negocio como el vino no es para 'ferraris'. «Aquí vamos a largo plazo, sin hacer ruido y con mucho trabajo», confiesa. En este sentido, tiene serias dudas sobre el debate en que se haya inmerso Rioja sobre los vinos o viñedos singulares y sobre el que todavía no se ha pronunciado: «Vamos a seguir trabajando en silencio; no creo en rupturas y cambios drásticos. No podemos cambiar cientos de años de historia del día a la noche», afirma.

Cebrián, que exporta sus vinos ya a 100 países, extiende su reflexión: «No entiendo lo que pasa en España, con el vino y con otras cosas, y esas ideas de acabar con todo; en Rioja, hay que hacer cosas, pero como los vinos, despacio».