La Rioja

Gabriel, José, María Rosario y Manuel rondan los 85 años y los cuatro cobran una pensión de entre 418 y 1.200 euros.
Gabriel, José, María Rosario y Manuel rondan los 85 años y los cuatro cobran una pensión de entre 418 y 1.200 euros. / M.F.

Cuando llega para más bien poco

  • Cuatro jubilados nos cuentan lo que cobran y cómo gestionan su 'paga'

  • Ninguno se queja pero todos ellos consideran que las pensiones más bajas deberían subir porque con su cuantía es imposible vivir

La frase hecha 'toda una vida trabajando' es literal cuando nos acercamos al hogar de personas mayores de Calahorra y hablamos con algunos de sus usuarios. Son personas que ahora se dedican a ver pasar la vida (o a disfrutarla más que en sus años jóvenes) y que empezaron a trabajar cuando eran lo que hoy llamamos unos preadolescentes. Algunos llevan ya casi una veintena de años como pensionistas y otros incluso dejaron su trabajo cuando ya habían sobrepasado los 65.

Es el caso de Gabriel Arnedo. Agricultor de toda la vida pasó más de 50 años al pie del cañón: primero aprendiendo de su padre y después ya él solo. Ahora tiene 86 años. «Aquí da igual que hayas trabajado 50 años porque sólo importa que lo hayas hecho los últimos 15», espeta. Como autónomo viene a cobrar un poco más de 600 euros al mes. «No nos apañamos mal porque sólo somos dos, entonces los gastos se reducen bastante. Además como no tuve hijos no tengo a nadie a quien echarle una mano», comenta. Lo que reconoce es que no da para ahorrar. Eso ni se lo plantea.

José Rico tiene 90 años y ya lleva 30 años cobrando una pensión. «Trabajé en Renfe pero, aun así, mi pensión no ha sido demasiado elevada porque éramos muchos trabajadores en toda España», comenta. Hace años que no sabe ni lo que cobra. «Vivo con mis dos hijas solteras que viven aquí en Calahorra y ellas son las que se encargan de administrarme el dinero, así que supongo que llegar, llega», dice con sorna este vallisoletano que ha vivido gran parte de su vida en Pamplona y que lleva residiendo 20 años en Calahorra desde que su mujer murió.

Rosario sabe a la perfección lo que cobra. Son 418 euros y eso que ella fue maestra durante un tiempo. Reconoce que gasta más de lo que gana. «De momento voy tirando de los ahorros de toda la vida, pero ya veremos qué pasa cuando se acaben», dice esta mujer que explica que «incluso me marché año y medio a vivir a Alemania, de allí cobro unos 45 euros, en proporción casi más», se lamenta.

Manuel García cobra casi tres veces más que ella y entiende que «las pensiones bajas tenían que subirlas algo porque es imposible vivir con ese dinero». Después de tener cotizados más de 45 años en diferentes fábricas de la ciudad, Manuel no se puede quejar de su situación. «No da para grandes cosas pero, de momento, vivimos bien aunque nos suban lo poco que nos suben al año».