La Rioja

La CHE identifica en La Rioja 130 kilómetros de riberas con alto riesgo de inundación

La CHE identifica en La Rioja 130 kilómetros de riberas con alto riesgo de inundación
  • El aeropuerto, los campings de Logroño y Haro y los cementerios de la capital y Ezcaray, entre las zonas con más posibilidades de poder ser anegadas por el agua

La imagen puede ser idílica: las piedras del cauce, por ejemplo, del Iregua, el Oja o el Leza cubiertas de un agua cristalina que discurre, entre murmullos, camino a su desembocadura. Las riberas de prácticamente todos los ríos riojanos invitan al descanso y a la desconexión del visitante. Pero también esconden un secreto que ahora viene a descubrir el plan de gestión del riesgo de inundación elaborado por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y cuyo texto ha sido aprobado y publicado en el BOE este 2016.

Según la máxima autoridad de la cuenca del Ebro, en La Rioja existen 32 tramos fluviales en los que existe un elevado riesgo de inundación. Se trata, en total, de casi 130 kilómetros de las riberas de los ríos Ebro, Iregua, Leza, Jubera, Oja, Tirón, Ea, Ciloria, Najerilla, Tobía, Cárdenas, Yuso, Tuerto, Yalde, Cidacos y Alhama. En todos ellos, según los técnicos de la CHE, es más que probable que el agua rebase el cauce habitual e inunde terrenos adyacentes provocando -o pudiendo hacerlo- daños.

Ese plan (que se ha elaborado en un total de 17 demarcaciones hidrográficas, no solo en la del Ebro) pretende implicar y coordinar la actuación de todas las administraciones competentes para tratar de reducir al máximo los efectos negativos de las inundaciones. Así, el plan de la cuenca del Ebro recoge un total de 22 medidas orientadas a esos objetivos. Abogan, entre otras actuaciones, por actuar en la restauración fluvial, mejorar drenajes, trabajar en la predicción de avenidas o desarrollar diferentes actuaciones de ordenación territorial y urbanismo.

El resultado de ese trabajo -que se ha prolongado durante los últimos años- es la identificación cartográfica de todo el terreno que podría verse afectado en una hipotética inundación y la determinación de la peligrosidad (alta, media o baja) concreta en cada zona. Para ello los técnicos de la CHE han analizado en toda la cuenca 2.673 registros correspondientes a 435 casos de inundación documentados. Con esos datos identificaron los terrenos que quedaron cubiertos por el agua y de su cruce con las características y usos actuales del suelo se fijaron las zonas de riesgo estableciendo el nivel de peligrosidad en función de la probabilidad de que se vuelvan a producir esas inundaciones.

Según las estimaciones de la CHE, en el conjunto de la Confederación hay 81.659 hectáreas con alto riesgo de inundación: 53.786 de uso agrícola, 2.337 urbanas, 782 de infraestructuras, 10.983 forestales, 11.947 de masas de agua y 1.823 con otros usos no determinados. Más de 66.000 personas residirían en esas zonas de máxima peligrosidad.

Eventos históricos

Desde la Confederación Hidrográfica del Ebro, durante el proceso de elaboración del Plan explicaban que el primer paso fue recuperar toda la información de las zonas, con los eventos históricos para ver dónde se producen inundaciones y cuáles son los lugares en los que los daños podrían ser más importantes.

Marisa Moreno, jefa de servicio de Hidrología de la CHE, explicaba que en las zonas de alto riesgo se establecerán las medidas necesarias para minorar los daños que se pueden producir. Esas medidas podrían ser meramente informativas, como establecer sistemas de aviso temprano a la población, o más intervencionistas como la construcción de diques, limitación de usos del suelo, sistemas de compensación de seguros...

«En la tercera fase del proyecto se deberán tomar medidas más que estructurales como la construcción de diques o muros, con la puesta en marcha de sistemas de avisos, seguros especiales, etc.». Además desde la CHE recordaban que las administraciones deberán ser más exigentes a la hora de autorizar ubicaciones.

Sin datos regionalizados, la aplicación elaborada por la CHE y accesible a través de su página web (http://www.chebro.es) es la que permite identificar cuáles son las zonas con mayor riesgo de La Rioja y comprobar y las infraestructuras riojanas con mayor posibilidad de quedar cubiertas por el agua.

Cementerios, aeropuerto...

El del Ebro es, por cuestiones obvias, el cauce en el que más zonas con alto riesgo de inundación se concentran. Todas, según la CHE, entre Logroño y Alfaro, ya que no incluye en el plan ningún tramo del Ebro a su paso por La Rioja Alta. A su paso por la capital riojana, la CHE alerta de que existe una alta posibilidad de que las aguas del Ebro cubran, además de las instalaciones del camping de La Playa, las áreas deportivas de Las Norias, la Hípica y el Adarraga (el frontón ya se inundó en el 2003), una parte del cementerio de la capital y la zona sur del polígono Cantabria.

Una de las infraestructuras regionales más comprometida es el aeropuerto de Agoncillo. Ubicado junto al cauce del Ebro, la CHE incluye todo el recinto: aparcamiento, hangares, edificio principal, zona de embarque, torre de control. Así, apenas se salvan unos metros de la pista, a la que la CHE otorga un riesgo de inundación medio.

En esa sucesión de tramos de riesgo elevado que van desde la capital hasta Alfaro, la mayor parte de los terrenos inundables son de uso agrícola, si bien, según el criterio de la CHE, quedarían comprometidas, entre otros espacios las estaciones de aguas residuales de Calahorra, Rincón de Soto y Alfaro.

Pero el Ebro no es el único riesgo para los intereses riojanos. En total, hasta medio centenar de localidades podrían sufrir daños en sus términos municipales. Así, por ejemplo, el Iregua en Torrecilla amenaza seriamente las viviendas del entorno de la Plaza Hilera; en Castañares el Oja podría cubrir parte del camping, mientras que el Tirón y el Ea hacen lo propio en Haro con el camping, la zona deportiva de El Ferial y parte de las bodegas CVNE.

En Ezcaray, el Ciloria es el que sitúa el alto riesgo de inundación en la urbanización El Cardinal, el cementerio o el albergue de la Real Fábrica y deja en riesgo medio de inundación a buena parte del municipio.

En La Rioja Baja, la mayoría de las casillas de Arnedo están construidas en terrenos con riesgo medio de inundación, lo mismo que la zona deportiva, el Cardizal Virgen de Vico y el Colegio Antonio Delgado Calvete. Mientras, en Cervera estaría comprometida la estanqueidad de la zona sur de avenida de La Rioja: Ayuntamiento, instalaciones deportivas y piscinas además de numerosas viviendas.

«No se trata de destruir lo que está 'mal hecho', pero es interesante tener esta información», cierran desde la Confederación.