La Rioja

La avispa asiática amenaza las colmenas riojanas

  • El Gobierno regional activa su 'Plan de Acción' para gestionar y controlar la especie depredadora

  • Se han hallado y destruido nidos en el barrio de El Cortijo en Logroño y en la zona de San Felices y los montes Obarenes de Haro

El tamaño impone, infunde miedo a cualquiera, pero no es tan peligrosa para el hombre como lo es para las abejas. La avispa asiática ha comenzado a invadir el norte de España, sobre todo Galicia, Burgos, País Vasco y Cataluña. Su invasión se mueve a ritmo de 100 kilómetros anuales y una sola puede matar hasta 50 abejas al día porque es una depredadora, aunque también puede atacar a moscas y mariposas.

Llega a medir 4 centímetros y se distingue del avispón europeo porque este tiene el abdomen amarillo y el tronco marrón y la avispa asiática es negra, salvo un segmento final del abdomen, con las patas amarillentas. Su picadura, dicen los expertos, es más fuerte que la de la avispa común, pero no debe despertar la alarma social aunque sí la ganadera porque amenaza a las explotaciones apícolas, matando y atemorizando a las abejas, que pueden dejar de salir de las colmenas. Si alguien detecta un nido o un ejemplar se recomienda informar al 112.

Se dice que la especie llegó a Europa mediante un contenedor de mercancías que viajó con cerámica de China a Burdeos (Francia) en el 2004. El primer nido de avispas asiáticas descubierto y eliminado en La Rioja fue en el 2014, en el límite de Brieva con Anguiano. Y recientemente se han hallado nuevos nidos en Logroño y Haro, concretamente, en el barrio El Cortijo y las zonas de San Felices y los montes Obarenes, aunque también se ha atrapado un ejemplar en Varea, por lo que se piensa que puede haber un nido en el parque del Iregua o la ribera del Ebro.

«Desde el 2012 tenemos un protocolo de actuación con trampas colocadas a lo largo del Ebro», explica Francisco Alonso Chávarri, veterinario del Servicio de Ganadería del Gobierno de La Rioja. Aunque su actividad comienza en primavera (antes hiberna), desde el nido de Brieva no se habían detectado más ejemplares. Hasta las últimas fechas, cuando la presencia de esta especie ha aumentado y ha hecho que el Gobierno de La Rioja renueve el 'Plan de acción para la gestión y control de la avispa asiática'. «A partir de la semana que viene nos reuniremos con los apicultores y pondremos trampas en los alrededores de los asentamientos en los que hay abejas para capturar a las fundadoras», detalla Alonso Chávarri.

El Servicio de Ganadería estima que la avispa asiática podría llegar a tener una treintena de nidos en La Rioja este año, por lo que colocarán trampas en trece asentamientos de Logroño, Haro, Fuenmayor, Villalba, Briñas y Anguiano, aunque también se ha detectado una presencia importante de la misma en la margen alavesa del Ebro. «El problema puede surgir en las ciudades, si se cae un nido de estas avispas, porque puede llegar a medir un metro de altura por 80 centímetros de ancho y los colocan en lo alto de los árboles», declara el veterinario.

«Ya hay alarma»

Las capturas realizadas se deben poner a disposición de Medio Natural para su análisis. Incluso se formará a los policías municipales para actuar en caso de detectar nidos. El apicultor ecológico Álvaro Garrido atrapó esta misma semana una avispa asiática en la puerta de Campomiel, su empresa en Varea. «Es un enemigo más para las abejas y los apicultores», valora. «Pensábamos que no iban a ser capaces de traspasar la barrera natural de los Pirineos, que sólo iban a ser casos aislados, pero se ha extendido muy rápido», explica el apicultor logroñés. De hecho, se cree que la entrada en La Rioja es por la apertura que suponen las Conchas de Haro en la Sierra Cantabria y los montes Obarenes.

La comparación entre la asiática y la nacional. En la imagen de arriba, un apicultor pone una trampa.

La comparación entre la asiática y la nacional. En la imagen de arriba, un apicultor pone una trampa. / JUSTO RODRÍGUEZ/SONIA TERCERO

Garrido estima que un nido de avispa asiática puede llegar a matar a 30.000 abejas en una semana. Otro problema es que un sólo nido puede contar hasta con 30 reinas, por lo que el crecimiento del mismo es vertiginoso. «Empieza a ser importante, se empiezan a ver en las orillas del Ebro», declara. El apicultor recomienda y solicita a los ciudadanos, sobre todo «a los que salen a pasear o a correr por el entorno de la ribera del Ebro, que observen las copas de los árboles, que es donde suelen estar los nidos y, en cuanto detecten uno, que informen al 112».

«Por suerte, podemos decir que ya tenemos un protocolo de actuación para destruir estos nidos en La Rioja», explica Garrido. Pero no esconde la preocupación: «Podemos decir que ya hay alarma. Para los apicultores es vital destruir estos nidos y mantener las explotaciones. Debemos ser conscientes de que las abejas son necesarias para nuestro entorno y para mantener nuestros ecosistemas».