La Rioja

El Parlamento instará a la retirada de calles y vestigios franquistas en toda La Rioja

  • La iniciativa impulsada por Podemos tuvo el apoyo de C's y PSOE y la abstención del PP en una sesión que no unificó un texto contra el ataque a La Barranca

El Parlamento de La Rioja vio ayer quebrada la tibieza en el debate y placidez en las votaciones que ha venido gobernando desde el arranque de la legislatura. El motivo: el debate de la tradicionalmente espinosa cuestión de la memoria histórica. Coincidicendo con la celebración del Día de la República, la proposición no de Ley firmada por Podemos instando al impulsar reconocimientos en todos los ayuntamientos riojanos hacia las víctimas y los familiares de la Guerra Civil en La Rioja -y especialmente en aquellos municipios cuyos alcaldes o concejales fueron asimismo- e inventariar las calles y símbolos que aún perduran para su posterior eliminación reavivó posiciones encontradas. Eso sí, lejos del enconamiento suscitado en otras ocasiones y con una extraña votación atemperada por el apoyo desde el inicio el PSOE, el respaldo final de C's y la abstención del PP.

El camino hasta llegar ahí resultó tortuoso, empezando por la imposibilidad de acordar unánimemente una declaración institucional de condena a los actos vandálicos registrados en el cementerio civil de 'La Barranca'. Aún compartiendo el mismo rechazo al ataque nazi, la oposición firmó un texto conjunto y los populares improvisaron una rueda de prensa para decir lo mismo. «Falta de tiempo para acordar el texto», arguyó su portavoz, Concepción Arruga, para justificar la coyuntura en una sesión donde la presidenta de la Cámara conminó a retirar las flores que Juan Calvo y sus compañeros había colocado frente a los respectivos escaños para resaltar la carga simbólica de la jornada de ayer.

Ese mismo tono de dificultad para limar aristas y modular matices cundió al final de la noche, en el debate de la iniciativa más controvertida del orden del día. La proposición llegó adjunta de dos enmiendas: una cofirmada por la formación morada y los socialistas; la otra, rubricada por C's y el PP. El principal nudo de discrepancia: la rotundidad sobre la retirada de símbolos franquistas y quién debe intergrar del consenso asesor que desarrollará la Ley Memoria Histórica en la comunidad.

Ambos bandos se reafirmaron en sus posiciones. «Devolver la memoria, defender los derechos, quitar de nuestras calles yugos y flechas y el homenaje a genocidas es un acto de redención», razonó el portavoz de Podemos recordando que la Cámara ya aprobó una declaración institucional en mayo del 2006 que abundaba en la primera parte de la proposición traída al mismo lugar una década después. En sintonía con esa apreciación, Félix Caperos afirmó que «el mayor tributo a los que murieron asesinados por una injusticia es no reproducir un debate partidistas». Las hostilidades (dialécticas) se declararon con la intervención de Tomás Martínez Flaño para fundamentar su enmienda. «No podemos estar tras 80 años recordando otra vez la Guerra Civil», prologó. «Todos tenemos muertos; hay que avanzar y buscar la cohesión, tomar el ejemplo de la respuesta que dio el país tras los atentados del 11M», añadió alentado a la vez que invitó a no derivar la cuestión hacia posiciones políticas. La apreciación enervó al también alcalde de Casalarreina. «¿Cómo que ya basta? Aquí no valen medias tintas ni equidistancia con las víctimas», afirmó para calificar de «indecente» el discurso del partido naranja.

El aludido reclamó a la presidenta de la Cámara la retirada de las alusiones, aclarando que la intención de su formación es zanjar un debate secular y mirar al futuro. Caperos cambió el adjetivo por «vergonzoso» en un tira y afloja contenido donde el PP sostuvo por boca de Arruga que «hay que cumplir la Ley desde la neutralidad, no buscando viejas revanchas» y finalmente se abstuvo. Vistas las posiciones, la proposición parecía abocada a naufragar, pero Ciudadanos dio finalmente su voto a favor antes de que su portavoz pidiera a Ana Lourdes González un turno para explicarlo. En él, Diego Ubis lamentó que los matices hubieran ensombrecido el debate y expresó su interés en despolitizar el tema desde la obligación del cumplimiento de la legalidad.