La Rioja

Un maratón de amor y paciencia

Beatriz yAlberto posan con sus hijos Fabio y Mekete.
Beatriz yAlberto posan con sus hijos Fabio y Mekete. / María Félez
  • Las solicitudes de adopción, con procesos que se alargan durante años, se desploman. Hoy 242 familias riojanas esperan a su hijo

Con la carga de amor casi intacta, las crueles esperas de años, más allá de gastos económicos y esfuerzos burocráticos, acaban por destrozar las ilusiones de cientos de parejas riojanas que en su día emprendieron el camino de la adopción con el deseo de mimar y cuidar a un niño, a su hijo.

Crisis al margen, las solicitudes de adopción se han derrumbado en La Rioja. Tanto las nacionales (-85%), en las que no hay listas de espera por antigüedad, sino asignaciones por idoneidad; como las internacionales (-89,4%), damnificadas por la falta de niños adoptables y por el endurecimiento de los requisitos en países que tradicionalmente eran un paraíso para las familias deseosas de entregarse al hijo que la naturaleza les negó, como China o Rusia, que acaba de desbloquear las adopciones a España después de cerrar sus puertas por la legalización de los matrimonios homosexuales.

El gran desplome en las solicitudes de adopción llegó hace tres años. Las demandas nacionales, tras varios años con medio centenar de peticiones -60 en el 2007, 46 en el 2009 o 52 en el 2011- cayó en picado a partir del 2012 -26 solicitudes-, una tendencia que se ha mantenido en los dos últimos ejercicios: 21 en el 2013 y 9 en el 2014. La misma senda siguió la vía internacional, que ha pasado de las 76 solicitudes riojanas del 2007 a las 8 del pasado año.

En la actualidad 242 familias riojanas mantienen la esperanza tras una carrera de fondo de cursos, pruebas, gestiones y gastos, un maratón de amor y paciencia que, en el mejor de los casos se prolonga durante 4 o 5 años, pero que puede extenderse incluso hasta los 8. En concreto, en La Rioja quedan a día de hoy 130 familias con su ofrecimiento para la adopción nacional activo. Otras 112 están a la espera de un final feliz por la vía internacional y, de hecho, 58 de ellas ya han tramitado su expediente a un país concreto una vez obtenida la declaración de idoneidad.

Sin referencia

Pero no es fácil. Cada vez más una adopción es casi un milagro, un prodigio de amor tras una eterna prueba de resistencia. Las cifras vuelven a constatar la cruda realidad actual: de las 13 adopciones nacionales formalizadas en el 2008 o las 16 del 2009 se ha pasado a las 3 del pasado año. La estadística es aún más negativa en la vía internacional, que ha caído desde la veintena de adopciones formalizadas hace un lustro a las 6 con que se cerró el 2014 en la comunidad.

«No existe un patrón de referencia para analizar o predecir la evolución de las adopciones nacionales», asevera la directora general de Servicios Sociales, Carmen Corral, quien recuerda que «la adopción es siempre la última medida de protección para un menor una vez constatada la inviabilidad de retorno a su familia de origen. Por ello depende no de una determinada política pública, sino de las circunstancias sociales que se den en la familia de cada menor».

20.000 familias en espera

Sí admite Corral el descenso progresivo en la adopción internacional y en la caída del número de adopciones constituidas. Tras resaltar que «algunos países mantienen sólo abierta la tramitación para menores con circunstancias o características especiales (enfermedad, discapacidad, grupos de hermanos.)», la directora achaca la nueva situación a «la acumulación de solicitudes en los países de origen, que exceden de la capacidad de gestión de los mismos; al cierre por parte de las comunidades autónomas de determinados países para la adopción internacional por la inseguridad jurídica de los procedimientos; y al cambio de los sistemas de protección de determinados países, que optan por fortalecer las políticas de adopción por sus propios nacionales».

La Asociación de Familias Adoptantes y de Acogimiento de La Rioja (AFAAR) nacida en el año 2001 y con 62 familias de la región asociadas, coincide en el diagnóstico y demanda medidas para facilitar la adopción nacional y el acogimiento ante el portazo internacional que reciben hoy la mayoría de solicitudes. Según las estimaciones de CORA, la Coordinadora de Asociaciones en Defensa de la Adopción y el Acogimiento en la que se integra AFAAR, en España hay 20.000 familias declaradas idóneas para adoptar a la espera de que se les asigne un menor. Sin embargo, advierte, se ha pasado de 5.541 adopciones en el 2004 a 3.000 anuales.

«Se han reducido muchísimo las solicitudes en ambos casos, sobre todo por los tiempos de espera larguísimos que hay que padecer, por lo que la gente opta por otras modalidades, como el acogimiento, que ha crecido muchísimo y que desde la asociación promovemos también porque es mucho más ágil», explica Mónica Giacomozzi, responsable de la Comisión de adopciones de AFAAR, quien añade que «la administración está tratando, además, de potenciar las adopciones nacionales porque tenemos muchos niños españoles en los centros».

Aunque el periodo medio de espera es muy difícil de establecer porque en las adopciones internaciones cambia muchísimo dependiendo del país, Giacomozzi apunta que «en general hablaríamos de un tiempo medio de cinco años, aunque hay familias que llevan esperando 6, 7, 8...».

Respecto a las nacionales, tras recordar que «el procedimiento es completamente diferente porque no funcionan con listas y asignaciones según la entrada de las solicitudes, sino que asignan el niño según las características de la familia, buscando la idoneidad», considera que «hablar de tiempos es mucho más complicado, pero son también muy largos, no menos de 4 o 5 cinco años».

Un dolor muy grande

La responsable de la Comisión de adopciones de AFAAR no duda tampoco a la hora de pintar el boceto actual con claridad y crudeza: «Lo que está fallando es que ha habido muchas solicitudes que se han ido acumulando y en los orfanatos del tercer mundo no hay niños de las características que se demandan, sanos y de corta edad, bebés o casi. Sólo hay de 4, 5 y 6 años o más, pero a esa edad se incrementan los riesgos de que sea muy problemática la convivencia y la relación, con lo que las familias tienen que estar muy formadas y especialmente concienciadas». «Si tú quieres adoptar un niño de 7 u 8 años o grupos de hermanos, es mucho más fácil, pero la gente no pide eso, desafortunadamente», remata Giacomozzi, quien también se atreve a abordar el asunto del gasto económico: «Los costes de las adopciones internacionales oscilan mucho dependiendo del país, pero en cualquier caso hablaríamos siempre de 15.000 euros hacia arriba».

«La administración debe informar a las familias de la situación actual, de que esas adopciones de niños muy pequeños que había hace diez años son casi imposibles, e impedir que se acumulen las solicitudes porque luego es un dolor muy grande. No se pueden crear falsas expectativas e ilusiones, reclama la representante de AFAAR, encargada de organizar, el próximo día 25 en Logroño, la asamblea nacional de CORA, donde se abordará la problemática actual y las últimas novedades, como la reapertura de Rusia -«un país demasiado complejo en el que ahora no es aconsejable presentar una solicitud», avisa Giacomozzi- o la agilización de las adopciones que persigue la reforma de la Ley de Infancia.