La Rioja

Aperos riojanos

fotogalería

/ Justo Rodriguez

  • El paisaje de La Rioja no sería el mismo sin la presencia de los vehículos agrícolas

La Rioja sigue siendo una región apegada a la tierra; una región que mira al cielo, que teme el pedrisco, que avanza a ritmo de siembra y de cosecha. Cuando llega la época de vendimia, los tractores invaden las carreteras con su respiración trabajosa y sus pequeños pasos de paquidermo. En los pueblos, los aperos aguardan, aparcados en cualquier esquina, que su propietario los requiera para cualquier labor. Algunos tienen nombres sonoros y rotundos, como de reyes vikingos: rotabator, brabán…

La serie ‘La Rioja de cabo a rabo’ ya va tocando a su fin y quizá haya llegado el momento de recordar que esta comunidad autónoma sigue siendo una comunidad agrícola. Los tractores de hoy nada tienen que ver con los de hace cuarenta años, aunque todavía se pueden encontrar (muchos) ejemplos de máquinas vetustas que prestan su servicio, como esos mayordomos viejos que siguen sirviendo el café con manos ya temblorosas.

Esta galería de fotografías de Justo Rodríguez permite descubrir que el paisaje de los pueblos riojanos cambiaría radicalmente (y para mal) sin la colección de aperos y vehículos agrícolas que uno se encuentra en cualquier esquina. Nos ha parecido oportuno incluir alguna imagen de los land-rover que todavía trepan por la sierra. Duros como la piel de un cocodrilo, aún sobreviven algunos ejemplares sin GPS ni dirección asistida ni cedé. Son vehículos venerables, a veces pintados de colores, que se pasean por las carreteras cameranas con un asombro de animales en extinción.

(*) La serie ‘La Rioja de cabo a rabo’ continúa este fin de semana en su periódico de papel. El sábado recorremos Briñas y Ábalos; el domingo paseamos por Anguciana y Villalba de Rioja.