La Rioja

«Los contratos son la clave para que desaparezcan operadores no deseables»

Lecea pide que se hagan contratos para echar del sector del vino a los 'francotiradores'
/ L.R.
  • Lecea, más allá de la polémica sobre el pago a 30 o 60 días, entiende que la transparencia que ofrece la nueva ley saca del sector a los llamados 'francotiradores'

  • Luis Alberto Lecea Presidente de la DOC Rioja

Hizo historia al convertirse en el primer viticultor en asumir la Presidencia de la Denominación de Origen Calificada (DOC) Rioja y, en su segunda vendimia como presidente, se está haciendo realidad la demanda histórica de los viticultores de entregar las uvas con precio y plazos de pago. Luis Alberto Lecea es consciente de que poco tiene que ver con sus competencias, sino con la Ley de Mejora de la Cadena Alimentaria que entró en vigor en enero de este año, pero tiene claro que la trascendencia reside en que la transparencia dificulta la labor de lo que en el sector se conoce como 'francotiradores': ventajistas que pagan mal y tarde y luego inundan el mercado con el sello Rioja a precios muy baratos: «Los operadores que tiraban los precios en los lineales están desapareciendo y, en este sentido, los contratos son una herramienta fundamental».

- ¿Cómo puede afectar al mercado la Ley de Mejora de la Cadena Alimentaria?

- Es muy positivo para el sector que haya la obligación de firmar contratos con precios y con plazos de pago. Ofrece seguridad a las dos partes y eliminamos el concepto, casi histórico, de los precios pactados de palabra y referenciados a lo que diga el mercado en el futuro que ha permitido prácticas poco deseables. El mercado está funcionando y las ventas van en línea con el volumen del año pasado. Para mí es un éxito porque que ha habido un repunte de precios en la uva y, aunque quizás no se ha notado tanto en la botella, sí que están desapareciendo del mercado 'vinos de ocasión', con precios que no eran dignos ni para las bodegas ni para los viticultores ni para Rioja. Las bodegas saben que no ganan más cuando la uva está barata, sino cuando hay equilibrio. De la misma forma que el agricultor no gana más cuando la uva está muy cara. Nuestro reto es intentar crecer moderadamente en ventas en el mercado, pero hacerlo especialmente en calidad de ventas.

- Las bodegas estaban comenzando a hacer contratos, pero la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA) ha dejado claro que los pagos deben ser a 30 días, bastante antes de lo previsto. ¿Puede interferir este pronunciamiento en el mercado?

- Está claro que la Ley de Mejora de la Cadena hay que cumplirla. Ahora bien, también entiendo que debe

haber una relación fluida entre productores y elaboradores. Los operadores se están adaptando porque la normativa es muy reciente. Lo mejor de la ley es la obligación de que haya contratos, precio y plazo, ya que rompe con prácticas históricas muy perjudiciales. Quizás habría que ser más flexible en la aplicación de la ley, pero habrá que cumplir con lo que dice la AICA. Para mí, lo importante no es el pago a 30 o 60 días, sino que haya contratos.

- Dice que hay que mejorar la calidad de ventas. ¿Ayudan los contratos en ese sentido?

- Sin duda. Cuando hay un precio ya marcado, el que compra sabe que no lo puede vender más barato. Cuando antes los precios estaban referenciados a supuestas evoluciones del mercado y a criterios subjetivos, nos encontrábamos con operadores que tiraban el precio, con ventas incluso a pérdidas, lo que suele suponer que alguien luego no cobra. Cuando toda la uva tenga un precio, tanto el agricultor como la bodega sabrán qué y cómo pueden vender.

- ¿Son sostenibles los precios medios actuales, de unos 85 céntimos, de la uva tinta para Rioja?

- Entiendo que sí. De hecho, el mercado el año pasado estuvo ya a estos precios y lo está admitiendo. El esfuerzo en promoción que se está haciendo en el Consejo Regulador es en los vinos de valor porque son los que tienen que mantener la cadena.

- Supongo que un euro bajo, y con previsión de mayor devaluación, también ayuda...

- Nuestro mercado sigue siendo muy importante en la UE, por lo que la trascendencia es limitada, aunque en países como EEUU sí que ayuda. Queremos crecer un poquito más en ventas en cada país, es decir, no queremos unas ventas coyunturales disparadas en determinados países.

- ¿Hay algún nuevo mercado en el punto de mira?

- En Rusia hemos empezado este año con la promoción. Las expectativas son positivas porque el mercado es receptivo. Los eventos que hicimos hace quince días tuvieron una buena repercusión y contamos ya con una agencia que nos da buenas sensaciones. Vamos a hacer también alguna pequeña promoción en Canadá, para ver cómo responde el mercado, y en función de ello puede ser también una nueva apuesta.

- ¿El objetivo sigue siendo reducir al 50% las ventas nacionales?

- Sí. A medio plazo es el principal reto que tenemos, pero creciendo en los vinos de valor.

- ¿Habrá espumosos de Rioja?

- Se está estudiando y será decisión del conjunto del sector. Personalmente, creo que si Rioja hace algo nuevo debe ser para sorprender, y para ello hay que apostar por la gama alta del mercado.

- ¿Necesita Rioja una buena cosecha este 2014?

- Tras dos añadas escasas necesitamos una cosecha suficiente en cantidad y creo que la tendremos. Se llegará al 105% permitido para este año y es cierto que también precisamos uvas de calidad para llenar las barricas después de las limitaciones de la del año pasado. Hemos tenido problemas de lluvia los últimos días, pero espero que el tiempo fresco nocturno acompañe.

- ¿Quiere decir que se ha vendido mucho vino joven de la añada 2013?

- La cosecha no fue la mejor para la crianza y, efectivamente, las barricas están esperando para llenarse.

- La Ley de Denominaciones de Origen, de próxima aprobación, soluciona un problema de once años de inseguridad jurídica. ¿Deja satisfecho a Rioja?

- Sí. Es una de las noticias más importantes de los últimos años. Es un tema farragoso, pero llevábamos 11 años dando bandazos desde el punto de vista jurídico y estaba en juego nuestro modelo de denominación. Tenemos el mejor sistema de control, con un equipo de veedores experimentado, conocedor de Rioja y que va a seguir siendo operativo. Que la tramitación de expedientes sancionadores vaya a la AICA es secundario, incluso puede ser positivo. El riesgo era la imposición de un sistema de certificación privado, así que creo que es el mayor triunfo de la denominación de los últimos años porque, en principio, ni el Ministerio ni Bruselas compartían nuestras preocupaciones.