Unos 1.500 riojanos reciben tratamiento cada año contra algún tipo de adicción

Imagen de archivo de una sesión de trabajo en la comunidad terapéutica que Proyecto Hombre tiene en las proximidades de Logroño. /j.herreros
Imagen de archivo de una sesión de trabajo en la comunidad terapéutica que Proyecto Hombre tiene en las proximidades de Logroño. / j.herreros

El juego 'online' y las nuevas tecnologías ganan terreno en la cartera de tratamientos que ofrecen las asociaciones en La Rioja

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Cada adicción es un mundo. En unas, la dependencia es más física; en otras se impone el aspecto psicológico o social; en algunas el proceso de deshabituación es progresivo; en la mayoría el corte debe ser radical... Pero todas tienen un denominador común: es posible abandonar esa dependencia y recuperar el control de una vida en la que el juego, el alcohol, la marihuana, la cocaína, la heroína... no tienen cabida. Lo dicen, con rotundidad y plena convicción, los responsables de las principales entidades entregadas a la lucha contra todo tipo de adicciones. Con y sin sustancia. Ese es el camino que, durante el año 2017, recorrieron al menos los cerca de 1.500 riojanos que acudieron a Proyecto Hombre, ARAD, a la Asociación Riojana de Jugadores de Azar en Rehabilitación (ARJA), a la Asociación Española contra el Cáncer y a alguna de las entidades que trabajan contra la dependencia del alcohol.

La foto fija de la adicción en La Rioja durante el año pasado presenta alguna novedad. Una de ellas es el incremento de las dependencias vinculadas a las nuevas tecnologías. Tanto en lo que se refiere estrictamente a la adicción al uso de dispositivos, aplicaciones móviles o Internet como las que, sobre esa base, derivan en casos de ludopatía. «Es una nueva realidad», explica desde ARAD José Luis Rabadán. Durante el 2017 atendieron a siete personas adictas a las nuevas tecnologías «con problemas importantes», asegura. En ARJA también han detectado el cambio de paradigma y la máquina tragaperras, el bingo, el casino o las quinielas han perdido peso específico en los informes anuales. «De los 45 pacientes nuevos del 2017, 22 recurrieron a nosotros por su adicción a las apuestas deportivas y otras seis por el juego 'online'», detalla Concha Santo Tomás. Proyecto Hombre también atendió a 17 personas por ludopatía.

Más jóvenes

De manera paralela, el perfil del usuario se ha rejuvenecido. Superados ya los estereotipos vinculados a ciertas sustancias, la edad media de quienes acuden en busca de una solución a su problema de adicción es cada vez menor. Especialmente en lo que se refiere al juego (incluyendo aquí apuestas deportivas y juego 'online' -póquer, casino, bingo, etc.-), las nuevas tecnologías y al consumo de cannabis y sus derivados.

Esas nuevas realidades comparten espacio con las adicciones más clásicas: las derivadas del consumo de sustancias estupefacientes y alcohol en donde Proyecto Hombre y ARAD Rioja asumen el mayor volumen de atenciones (tanto a los usuarios finales como a sus familias) a través de sus extensas nóminas de programas.

En estos casos en los que sí media una sustancia en el problema de adicción también se consolidan tendencias «preocupantes», señalan tanto desde ARAD como desde Proyecto Hombre. Uno es el resurgir de la heroína. «Hubo años en que no tuvimos ningún usuario», recuerda Rabadán, que confirma que también ha variado su forma de consumo (ya no hay jeringuillas de por medio como en los años 80). «Son consumidores de 22 o 24 años que no vivieron los años duros», lamenta.

En Proyecto Hombre -20 atenciones por heroína-, David García alerta de lo que sucede con el THC, el principal constituyente psicoactivo del cannabis. «Hemos atendido a 153 personas en las que es la principal sustancia. Es la primera adicción por número de atendidos», dice García, que habla de «un aumento tremendo» con un perfil bastante concreto: «Es gente joven que acaba teniendo problemas judiciales, familiares, laborales e, incluso, mentales».

El escenario se completa con las dos sustancias que más consumidores acumulan en La Rioja y en el país: el alcohol y el tabaco. La primera suma unas 200 atenciones anuales por parte de las asociaciones dedicadas exclusivamente al alcoholismo. Y en la pelea contra el tabaco la AECC imparte cursos de deshabituación que cada año siguen unas 200 personas. «El 60% de los que lo intentan deja de fumar», dice Tamara Redondo, psicóloga de la entidad.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos