«En Yemen nos enfrentamos a la crisis humanitaria más grande del planeta»

Elharawy pide diálogo a las partes para terminar con la guerra que sacude el país, donde gran parte de la población vive en condiciones críticas Samir Elharawy Encargado de la ONU para Asuntos Humanitarios en Yemen

GERARDO ELORRIAGA

Samir Elhawary reclama diálogo en Yemen para evitar una catástrofe aún mayor que la que padece actualmente el territorio más pobre del mundo árabe. «Hay que poner el énfasis en que sólo cabe una solución política», defiende en su calidad de Oficial Superior en la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en el país. «Nos encontramos con la crisis más grande del planeta», advierte. «El 75% de la población, unos 20 millones de habitantes, sufre y muere por falta de agua, alimentos y la expansión de las enfermedades».

Desde hace dos años, la república se ha fracturado en dos entidades, una sostenida por los rebeldes hutíes y las fuerzas que apoyan al expresidente Ali Abdulla Saleh, con capital en Saná, y otra liderada por Abd Rabbuh Mansur al-Hadi y respaldada por Arabia Saudí y EE UU, y radicada en Adén. Como privilegiado testigo Elharawy, destaca que «no vemos señales positivas y necesitamos diálogo». «Desafortunadamente no hay conversaciones desde agosto de 2016 y la búsqueda de acuerdos resulta acuciante».

El funcionario de la ONU ha hablado esta semana en Casa Árabe de la necesidad de afrontar un problema de gran magnitud, aunque ignorado por los medios occidentales. Los combates prosiguen y los ataques con proyectiles de mortero han dado paso a bombardeos aéreos de la coalición contraria a los hutíes con numerosas víctimas civiles. «Durante la semana pasada se produjeron tres contra grandes núcleos en los que murieron 40 personas».

La guerra ha desplazado de su hogar a tres millones de personas que sobreviven en condiciones de absoluta penuria. «El 90% lleva más de un año sin alojamiento adecuado ni trabajo, resistiendo a duras penas en casas a medio construir o colegios», explica y señala que tan sólo 280.000 han cruzado el Mar Rojo, una travesía peligrosa, para buscar cobijo en Etiopía, Sudán, Yibuti o Somalia.

«La geografía juega en su contra. No hay éxodo y el mundo se ha olvidado de esta tragedia», explica. «El desierto no favorece la salida y la mayoría está atrapada en lugares sin ninguna protección. La proximidad de Siria a Europa ha permitido conocer el drama de Oriente Medio, pero los yemeníes carecen de los beneficios de esa cercanía».

La rápida expansión del cólera evidencia las penosas condiciones sanitarias. La peor epidemia de la historia ya cuenta con 900.000 casos y se ha cobrado 2.000 muertes este año. «Triplica la cifra del pasado», apunta y reconoce que las ONG y agencias de la ONU se enfrentan a una crisis de dimensiones desasosegantes. «El sistema de respuesta ha funcionado porque el pico de nuevas incorporaciones ha descendido desde los 40.000 diarios a una media de entre 15 y 20.000, y también estamos enfocando satisfactoriamente la prevención».

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