El 'rey Sol' vuelve a brillar

Jovial y dinámico, Macron cultiva su fama de ser el político que cumple lo que promete. :: JEAN-PAUL PELISSIER
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Jovial y dinámico, Macron cultiva su fama de ser el político que cumple lo que promete. :: JEAN-PAUL PELISSIER

Emmanuel Macron se desmarca de sus predecesores y recupera en las encuestas la popularidad perdida

FERNANDO ITURRIBARRÍA PARÍS.

Emmanuel Macron no deja de romper moldes en la política francesa. A los 40 años recién cumplidos, el jefe del Estado más joven en la historia de Francia ha recibido como regalo de aniversario una inédita remontada en los sondeos de popularidad. La bonanza económica y su liderazgo europeo e internacional propulsan al arriesgado cumplidor de sus promesas liberalizadoras entre una ciudadanía inclinada a dar tiempo a un mandatario que, por fin, hace lo que dijo que iba a hacer.

Los franceses son benévolos y pacientes con un presidente que les ha pedido un plazo de dos años para juzgar los resultados de sus políticas reformistas. El margen de confianza parecía que se había agotado en verano cuando su suerte se deslizó por el tobogán de la impopularidad. Macron reunía un promedio del 52% de opiniones favorables en junio recién llegado al palacio del Elíseo.

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Reflejos
Recibir al palestino Abás fue su rápida respuesta a la cuestión de Jerusalén.

En setiembre, tres meses más tarde, la media en las encuestas de las diferentes empresas demoscópicas se había desplomado hasta el 40%. Todo apuntaba a que se veía condenado a sufrir la irremediable dinámica a la baja experimentada por sus predecesores, una ley no escrita que fue especialmente cruel con el socialista François Hollande, su antecesor inmediato.

El 'presidente de los ricos' flaquea en lo social, pero ha devuelto a los franceses el orgullo por su país

Pero Macron es un fenómeno también en los sondeos. Los estudios realizados en diciembre le otorgan una cuota media del 52% de pareceres positivos, que la empresa Odoxa eleva hasta el 54% con un repunte de nueve puntos en un mes. «Macron ha recobrado la confianza, algo que nunca habíamos visto antes ya que por lo general la aprobación de los mandatarios caía y no volvía a subir», constata el politólogo Pascal Perrineau.

La insólita remontada resulta aún más significativa si se tiene en cuenta que ha logrado recuperar los favores tanto de los simpatizantes socialistas como de los conservadores.

Su papel de impulsor de la construcción europea y una política internacional que ha devuelto a los franceses el orgullo nacional son los aspectos que más satisfacen a los encuestados. En especial se pone en valor el pulso librado a su homólogo estadounidense, Donald Trump, con quien se ha enfrentado por su reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, su desmarque del acuerdo nuclear con Irán o su abandono del pacto climático de París de 2015.

En el debe de la balanza, la insatisfacción sigue siendo mayoritaria en las cuestiones económicas y sociales. La prometida reforma por decreto del mercado laboral, la controvertida supresión del impuesto a las grandes fortunas y la subida de las retenciones obligatorias que penaliza a los pensionistas han contribuido a forjar la imagen de 'presidente de los ricos' para el 67% de los sondeados.

Los observadores pronostican que ese estigma es duradero e incluso indeleble y que le acompañará durante todo su mandato al igual que las apreciaciones sobre su falta de modestia y su lejanía de la gente.

«Mientras los franceses perciban su arrogancia como una forma de atacar los problemas del país pasarán de sus defectos personales y de su tendencia al autoritarismo», aventura el politólogo Jérôme Jaffré. A juicio de su colega Brice Teinturier, el hiperactivo reformador del Elíseo «da a los franceses la impresión de que está desbloqueando el país» al desmarcarse de la imagen de pasividad e impotencia que prevalecía entre los gobernantes de la vieja escuela.

La mejoría de las perspectivas económicas en un contexto europeo y mundial alentador juega a su favor. El Instituto Nacional de Estadística prevé que la economía francesa crecerá este año un 1,9 %, lo que significa el mayor ritmo desde 2011 y dos décimas más que la previsión efectuada por el Gobierno hasta ahora. Además, el gasto público deberá representar un 54 % del PIB en 2018, después del 54,7 % esperado en 2017.

«Su suerte obedece en parte a las circunstancias», constata el analista Alain Duhamel, que describe el alineamiento de planetas en torno al nuevo 'rey Sol': un crecimiento más sólido heredado de Hollande y el entorno internacional, una oposición hecha trizas, unos sindicatos divididos y unos socios europeos cooperativos. Las políticas sociales son la principal flaqueza de un presidente que fue banquero de negocios, ministro socialista y candidato de centro de izquierda... para a la hora de la verdad gobernar escorado a la derecha por sus decisiones económicas, fiscales, educativas y hasta en materia de inmigración.

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