«¿Por quién votaste», preguntó Trump al director interino del FBI

MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL

nueva york. ¿Le pidió Donald Trump lealtad al director del FBI James Comey antes de despedirlo? La pregunta está en el centro de la investigación que lleva a cabo el fiscal especial Robert Mueller, encargado de averiguar, entre otras cosas, si el presidente es culpable de obstrucción a la Justicia, la acusación que costó la presidencia a Richard Nixon. En ese patrón de conducta encaja la del mandatario con Andrew McCabe, el director adjunto del FBI que sustituyó provisionalmente a Comey.

Días después de que Comey fuera despedido, su sucesor en funciones recibió una llamada de la Casa Blanca para que se presentara ante el presidente, que buscaba un candidato permanente para el cargo. Lo que McCabe no esperaba es que el jefe del Estado le preguntase por quién había votado en las presidenciales. Podía haberle dicho que el voto es secreto, que no tenía ningún derecho a preguntarle, pero McCabe prefirió decirle la verdad, que resultó ser una verdad muy conveniente: no había votado.

Con eso no logró calmar al mandatario, que según 'The Washington Post' le esperaba con las uñas afiladas y decidió «volcar su ira sobre él» por las relaciones de su esposa con prominentes demócratas cercanos a Hillary Clinton. Para alguien como Trump que no ha sabido discernir entre las relaciones políticas, familiares y de negocios, que el director adjunto del FBI no compartiese necesariamente las ideas de su esposa era impensable. Jill McCabe, que se definía en su cuenta de Twitter como «pediatra, madre y candidata al Senado de Virginia», había recibido en 2015 cerca de medio millón de dólares en donaciones de una Plataforma de Acción Política ligada al gobernador de aquel Estado, Terry McAuliffe, amigo de los Clinton.

El dinero no le sirvió para ganar, pero un año después el ala local del Partido Republicano puso una demanda para forzar la publicación de esa información, con el argumento de que los Clinton querían comprar la lealtad de Andrew McCabe, que acabó supervisando la investigación del FBI sobre los emails de la ex primera dama. Trump, consumidor habitual de las teorías de la conspiración, difundió esta por Twitter.

Siguiendo indicaciones de Trump, el fiscal general Jeff Sessions pidió al actual director del FBI, Christian Wray, que despidiera a McCabe, según cuenta Politico. Wray amenazó con dimitir y Sessions aconsejó al presidente: McCabe no valía el escándalo. Con todo, la presión es tal que según 'The Washington Post' el funcionario está considerando la jubilación anticipada, a los 49 años.

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