Suu Kyi visita por primera vez la región de los rohinyás

Suu Kyi aterrizó en un helicóptero militar en el aeropuerto de Sittwe, capital de Rakáin, el epicentro del conflicto. :: KHINE HTOO MRATT / afp/
Suu Kyi aterrizó en un helicóptero militar en el aeropuerto de Sittwe, capital de Rakáin, el epicentro del conflicto. :: KHINE HTOO MRATT / afp

La líder birmana y premio Nobel de la Paz se reunió con miembros de la minoría musulmana, víctima de una «limpieza étnica» según la ONU

ERLANTZ GUDE

La dirigente birmana Aung San Suu Kyi visitó ayer por primera vez el oeste del país, donde el Ejército lleva a cabo una campaña de represión calificada por la ONU de «limpieza étnica» contra la minoría musulmana rohinyá, provocando un éxodo masivo hacia Bangladés. La visita sin anunciar y de un día empezó en Sittwe, la capital de Rakáin, y prosiguió en la ciudad de Maungdaw, donde estalló la crisis actual, el 25 de agosto, con ataques perpetrados por el rebelde Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán (ARSA).

La premio Nobel de la Paz Suu Kyi, en el poder en Birmania desde abril de 2016, ha sido criticada en el extranjero por su escasa empatía con los rohinyás, una de las minorías más perseguidas del mundo. Se calcula que unos 600.000 han abandonado Rakáin rumbo a Bangladesh para huir de la violencia sectaria.

La dirigente birmana debe lidiar con las Fuerzas Armadas, que conservan un fuerte poder, y una opinión pública mayoritariamente xenófoba y antimusulmana. Las autoridades han rechazado las acusaciones de «limpieza étnica», argumentando que su único objetivo es erradicar la rebelión musulmana del ARSA.

Varios dirigentes birmanos e influyentes empresarios acompañaron a Suu Kyi durante la visita. Según la prensa local, se reunió con las autoridades de la zona y conversó con miembros de las comunidades musulmana, hindú y budista, a las que invitó a convivir en paz.

El desarrollo económico es para la consejera de Estado lo más importante en la región, una de las más pobres del país con un índice de pobreza del 78%, el doble que la media nacional. Las organizaciones humanitarias recuerdan que existe una urgencia humanitaria en esa zona, a la cual sólo se permite acceder a la Cruz Roja. «No podemos responder solos a la masiva necesidad» de ayuda, advirtió ayer Dominik Stillhart, responsable de la ONG.

Un rohinyá residente en Maungdaw declaró ante la visita de Suu Kyi que «tenemos que decirle muchas cosas. Queremos hablarle de los documentos. Mis abuelos y familiares nacieron y murieron en esta tierra. Los rohinyás viven en el país desde hace generaciones», esgrimió.

La minoría musulmana representa la mayor población apátrida del mundo desde que la junta militar les retiró la nacionalidad birmana en 1982. Víctimas de discriminación, los rohinyás no disponen de documentos de identidad y no pueden contraer matrimonio o viajar sin autorización. Tampoco tienen acceso al mercado laboral ni a servicios públicos como escuelas y hospitales.

Visita de Tillerson

Entretanto, el secretario de Estado de EE UU, Rex Tillerson, visitará Birmania el próximo día 15 para hablar sobre la grave crisis humanitaria que afecta a la comunidad rohinyá, después de acompañar al presidente estadounidense, Donald Trump, en la larga gira por Asia que el mandatario comienza hoy. La portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, informó del viaje del titular de Exteriores estadounidense, que recorrerá Japón, Corea del Sur, China, Vietnam y Filipinas con Trump hasta el día 14.

Tillerson recalará en la capital birmana, Naypyidaw, donde «el día 15 se reunirá y mantendrá consultas con altos funcionarios y líderes sobre posibles acciones para afrontar la crisis humanitaria en Rakáin», explicó Nauert. Tillerson también expresará «el apoyo estadounidense para la transición democrática de Birmania», agregó la portavoz, que no precisó si se reunirá con Suu Kyi.

Estados Unidos anunció la semana pasada que estudia sanciones contra Birmania, especialmente contra las Fuerzas Armadas. Washington no ha llegado a calificar lo ocurrido de «limpieza étnica», pero sí ha considerado que se han cometido «atrocidades» y que debe haber «rendición de cuentas».

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