La violencia vuelve a Belfast

Jóvenes encapuchados atacan a la Policía y queman coches y un edificio en las zonas nacionalistas de la capital norirlandesa

L. GÓMEZ LONDRES.

La Policía de Irlanda del Norte reforzó ayer el número de patrullas operativas en prevención de una segunda noche de disturbios en zonas nacionalistas de Belfast. Grupos de jóvenes prendieron fuego a un edificio desocupado y a varios vehículos privados en protesta por la retirada de maderas y otros materiales de una hoguera prevista de arder anoche. Fue la primera reacción violenta desde que el ayuntamiento de la ciudad aprobó la semana pasada una moción del Sinn Fein que veta las hogueras peligrosas.

La reforma municipal, a la que se opusieron los concejales unionistas, prohíbe «hogueras que representan una amenaza a la vida, la propiedad, el medio ambiente» y pueden «causar daño a instalaciones públicas e incentivar el crimen del odio».

Las hogueras es una tradición más imperante actualmente en la comunidad protestante unionista y lealista. Pero la madrugada del 9 de agosto marca históricamente la introducción del 'internment' -detención sin juicio- en 1971 en Irlanda del Norte. Fue una actuación del Gobierno británico que se aplicó mayoritariamente a miembros de la comunidad nacionalista católica y se reconoce como la vía más efectiva de reclutamiento del IRA. Sinn Fein ha dejado de conmemorar la fecha con fogatas pero la disidencia republicana intenta reimponer el hito.

«Un pequeño grupo de jóvenes», según la Policía, estalló en ira cuando contratistas privados retiraron los pellets y otros materiales que estaban apilando en varios puntos de la ciudad. Los disturbios se extendieron por el centro, el oeste y el sur de Belfast, con pedradas, cócteles molotov y enfrentamientos con agentes del orden.

De acuerdo con el diario nacionalista 'Irish News' unos «cuarenta adolescentes» participaron en la protesta, aunque también se vieron a niños de unos diez años. La vieja sede de una caja de ahorros comunitaria ardió durante los disturbios de la noche del lunes junto a automóviles de los contratistas y otros vecinos. No se registraron heridos de gravedad.

Deirdre Hargey, concejal del Sinn Fein, denunció el «vandalismo sinsentido» y su colega de la formación Alliance, Emmet McDonough-Brown, coincidió en que el daño material causado es «irracional y no conduce a nada». La legislación no se aprobó con tiempo para impedir la quema de un puñado de hogueras lealistas no autorizadas durante las conmemoraciones orangistas del 12 julio.

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