Una ola de violencia anticristiana en Nigeria se cobra ya 78 vidas

Campesinos cristianos que huyeron de sus tierras por la violencia en el Estado nigeriano de Plateau. :: efe/
Campesinos cristianos que huyeron de sus tierras por la violencia en el Estado nigeriano de Plateau. :: efe

La pugna de ganaderos islámicos y campesinos seguidores del evangelio se originó por el control de la tierra y devino en un conflicto confesional

GERARDO ELORRIAGA

El asesinato de los sacerdotes Felix Tyolaha y Joseph Gor y 17 feligreses de la parroquia católica de Saint Ignatius, situada en la aldea de Mbalom, mantiene conmocionado a Nigeria, un país sometido a fuertes tensiones étnicas y religiosas. La masacre ocurrió el martes mientras ambos religiosos dirigían una oración a favor de la paz en un pueblo del Estado de Benue, sacudido por una ola de agresiones a cargo de milicianos ganaderos y musulmanes. El asalto fue seguido por el incendio de más de sesenta viviendas y un tiroteo indiscriminado contra los nativos. Al menos 78 personas murieron esta semana víctimas de este acoso contra campesinos de fe cristiana.

Las protestas por esta estrategia de acoso contra la población cristiana de Benue se han recrudecido tras la noticia de que ayer varias iglesias y escuelas confesionales fueron asaltadas por guerrilleros y, al menos, perecieron otros siete indígenas acogidos en sus instalaciones. Los manifestantes, que llevaron su rabia a la capital, Makurdi, exigen al presidente, Muhamadu Buhari, que actúe contra los agresores o dimita.

El conflicto es ajeno a la lucha contra los yihadistas de Boko Haram y afecta, especialmente, a los territorios del centro de Nigeria, conocido como el 'cinturón medio' y convertido en el granero del país. La disputa se relaciona con el control de la tierra pero ha devenido en una pugna confesional. Los fulani, una comunidad islámica del norte, son trashumantes y durante la estación seca conducen sus reses hasta las fértiles tierras meridionales. La desertificación ha acentuado su búsqueda de nuevas áreas de pastoreo, pero la expansión de los cultivos y la entrega de títulos de propiedad a los agricultores de las tribus nativas, de confesión cristiana, han provocado una colisión de intereses de enormes proporciones.

La impunidad de los ataques a gran escala instigados por los ganaderos provoca recelo hacia las autoridades federales e incrementa la sospecha de connivencia entre las guerrillas y la clase dirigente musulmana. La práctica de 'tierra quemada' de las milicias ya ha originado decenas de miles de desplazados. Este año, Benue ha sido el Estado más afectado pero las razias, cada vez más ambiciosas, se suceden de oeste a este del país, sin que sus instigadores sean siquiera identificados.

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