Venezuela, al borde de la quiebra

La escasez de alimentos ya es crónica en los comercios, frente a los cuales la gente se arma de paciencia en largas colas. :: FEDERICO PARRA / afp
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La escasez de alimentos ya es crónica en los comercios, frente a los cuales la gente se arma de paciencia en largas colas. :: FEDERICO PARRA / afp

El país no avanza en las negociaciones con sus acreedores y la agencia Standard & Poor's declara que se ha incurrido ya en un 'default' parcial

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

El Gobierno de Nicolás Maduro calificó ayer de «con rotundo éxito» el inicio del proceso de refinanciamiento de la deuda de Venezuela, a pesar de que la primera reunión con sus acreedores terminó sin acuerdo y el mismo día que Standard & Poor's declaró la quiebra parcial de su economía, el temido 'default'. La agencia ya rebajó el lunes su calificación soberana a largo y corto plazo en moneda extranjera, después de que el país petrolero no pagara 200 millones de dólares (169,5 millones de euros)dentro del período de gracia de 30 días, y alertó de que podría caer en moratoria en 3 meses. La deuda actual asciende a unos 150.000 millones de dólares, equivalentes a 127.000 millones de euros.

La bajada del precio del petróleo, prácticamente su único bien exportable, perjudica los ingresos. Con menos recursos en las arcas estatales el presidente Maduro denunció la «guerra financiera» empujada desde EE UU con sanciones contra él mismo y varios de sus principales funcionarios, pero negó que la nación vaya a caer en «default parcial», como dijo ayer S&P. «Han jugado a que Venezuela se declare en 'default'. ¡Nunca! El 'default' nunca llegará a Venezuela. Nuestra estrategia es renegociar y refinanciar toda la deuda», afirmó Maduro el domingo.

En un comunicado, el Gobierno informaba ayer «al mundo» del inicio del «refinanciamiento de la deuda externa» y la estrategia «para cumplir cabalmente con nuestras obligaciones». Que Maduro confía sean «condiciones favorables y justas». Sus delegados, encabezados por el vicepresidente Tarek el-Aissami, en la lista negra de Washington por supuesto narcotráfico, intentan mejorar las condiciones de pago con los 414 acreedores, poseedores de bonos de deuda soberanos y papeles de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). A la reunión a puerta cerrada no acudieron todos, como había dicho el sucesor de Hugo Chávez, ni se presentó un plan concreto para la renegociación con vencimientos más a largo plazo. Además, el 70% de los tenedores son estadounidenses, canadienses, rusos y chinos.

LA CLAVE El deterioro de la situación económica coloca al país en riesgo de una crisis humanitaria

La nota agregó que en la reunión «altamente positiva y muy auspiciosa» participaron «tenedores de deuda venezolana provenientes de Venezuela, Estados Unidos, Panamá, Reino Unido, Portugal, Colombia, Chile, Argentina, Japón y Alemania». Uno de los mayores acreedores es el banco estadounidense Goldman Sachs, con 2.070 millones de dólares (1.755 millones de euros).

Maduro denunció a las aseguradoras de riesgo por seguir el patrón financiero marcado por la administración de Donald Trump para agredir su economía con informes sin «rigor» ni «veracidad». Recalcó que su país ha cumplido puntualmente con el pago de 62.200 millones de euros por capital e intereses en los últimos 36 meses. Satisfacer los intereses genera un desembolso anual de más de 8.000 millones de euros. Eso sin contar las cifras abonadas en los convenios con China y Rusia.

Para S&P hay que mantener la vigilancia crediticia debido a que existe un 50% de probabilidades de que el país caiga en moratoria nuevamente en los próximos tres meses. «Si el Gobierno remedia su 'default' en los pagos vencidos del cupón y sigue realizando oportunamente otros pagos de cupones antes de que complete la operación de reestructuración de deuda, nosotros elevaríamos nuestra calificación soberana de largo plazo en moneda extranjera a 'CC'», dijo la agencia. Mientras tanto, los inversionistas observan expectantes el deterioro de la situación económica que coloca al país al borde de una crisis humanitaria. Si Caracas no paga la deuda podría agravarse la escasez de alimentos y medicinas. Pero también, si los tenedores de bonos exigen el reembolso total e inmediato, Venezuela no podría pagarlo en efectivo y los inversores tendrían derecho a apropiarse de los activos del país, fundamentalmente en barriles de petróleo y refinerías.

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