La UE urge a May a mojarse de una vez sobre la era 'posbrexit'

«Cuando uno se va de la UE debe ser consciente de lo que implica», alerta Juncker, que dice que el «todos para uno y uno para todos» guiará a los 27

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL BRUSELAS.

La cuenta atrás del 'brexit' sigue quemando etapas, pero el próximo día 29, entrará en una nueva dimensión, en la fase del infarto. Un año por delante... Solo un año para que Reino Unido oficialice una retirada histórica de la Unión Europea. Esto va en serio. «El que se va de la UE tiene que ser consciente de lo que implica. Las cosas no pueden seguir igual», advirtió ayer el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, quien pidió «más claridad» y celeridad a la primera ministra británica, Theresa May, para que los «discursos puedan traducirse en acuerdos y disposiciones legales». «Quienes han cerrado las puertas de la UE son ellos y, por tanto, deben decidir qué relación quieren. Seguimos esperando», apostilló el negociador jefe de la UE, Michel Barnier. «Es el momento de asumir las consecuencias, por duras que puedan ser», zanjó.

El 'brexit' vuelve a ocupar un lugar destacadísimo en la agenda comunitaria de esta semana. El lunes comenzó una nueva ronda de las negociaciones que concluirán mañana con una comparecencia de Barnier y, quizá, de su homólogo británico, el ministro David Davis. No obstante, el hecho de que no esté tampoco debe sorprender a nadie ya que hace ya bastante tiempo que no se deja ver por la capital comunitaria.

Ayer tocaba debate en el pleno que el Parlamento Europeo celebra esta semana en Estrasburgo. Conviene no olvidar que cualquier acuerdo que pueda cerrarse entre Bruselas y Londres tiene que contar con el plácet de la Eurocámara, así que su rol es vital para el futuro del 'brexit'. Ayer fue el debate y hoy aprobarán una resolución que vuelve a subrayar las líneas rojas ya fijadas desde el minuto cero, sobre todo las relativas a los derechos de los ciudadanos afectados.

Hay tres frentes abiertos y la sensación es que se avanza al ralentí. «Todo el mundo debe entender que la negociación es «extraordinariamente compleja y que el tiempo es muy corto para la negociación del acuerdo de retirada y lo será para la negociación de toda relación futura», recordó. Primero, hay que cerrar el acuerdo del adiós; luego, ratificar el periodo de transición, que salvo sorpresa acabará el 31 de diciembre de 2020; y por último, diseñar la relación futura, sobre todo comercial.

En los tres frentes hay asuntos espinosos. En la salida, por ejemplo, el futuro de las dos Irlandas es el mayor quebradero de cabeza. Nadie sabe qué hacer para que no haya una frontera dura que ponga en peligro los Acuerdos de Paz del Viernes Santo. «No es un problema irlandés, es un problema europeo. Esta es la esencia de la Unión, uno para todos y todos para uno», enfatizó Juncker provocando el aplauso del pleno. «Debemos mirar al futuro, centrarnos en nuestro futuro a Veintisiete, y no en el pasado y en el 'brexit'», apostilló.

Asumir las consecuencias

Este es el espíritu con el que acudirán los jefes de Estado y de Gobierno a la cumbre que se celebra el jueves y el viernes de la semana que viene en Bruselas y que servirá, entre otras cosas, para aprobar las directrices sobre la relación futura presentadas recientemente por el presidente del Consejo, Donald Tusk. El mensaje, ayer repetido por Barnier, es contundente: «hay asuntos innegociables, como nuestro mercado único y la indivisibilidad de nuestras cuatro libertades -libre circulación de personas, servicios, bienes y capitales-». «A nadie le puede extrañar que digamos que no habrá un acceso a la carta. Ha llegado el momento de asumir las consecuencias, por negativas que sean», recalcó el francés.

Al otro lado del ring se encontraba, cómo no, el histriónico eurodiputado del UKIP británico Nigel Farage. Fue el gran ideólogo del enorme lío generado y, lejos de recular, se regodea en cada debate sobre el tema dando lecciones a uno y otros, y repartiendo acusaciones a diestro y siniestro. «El periodo transitorio que ha pedido May es estúpido. Ahora seguimos atados y atrapados por la UE cuando podríamos negociar acuerdos con Estados Unidos en 48 horas», dijo. «No se rasguen las vestiduras ni sean hipócritas. Actúan de la misma forma que reprochan a Donald Trump, pero a diferencia de May, el presidente americano les planta cara», se felicitó Farage.

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