Un grupo disidente irlandés deja las armas

Óglaigh na hÉireann surgió en 2010

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres

Una organización norirlandesa que ha practicado el terrorismo- 'Óglaigh na hÉireann', los voluntarios irlandeses- ha anunciado: “Con efecto inmediato, suspendemos todas las acciones armadas contra el Estado Británico”. “El contexto no es el adecuado para el conflicto armado”, dicen en un comunicado que entregaron al diario 'Irish News' de Belfast.

El grupo adoptó como único nombre el que en gaélico asumen todos los que en inglés se llaman Ejército Republicano Irlandés (IRA), añadiendo confusión al panorama de pequeñas facciones de los 'disidentes republicanos', grupos separados del IRA de Gerry Adams por sus discrepancias con el proceso de paz.

El ÓnÉ, también descrito con el acrónimo ONH, emergió en 2010 y ha sido activo principalmente en Belfast y en Armagh, el condado fronterizo con el sur que ha tenido un papel logístico fundamental en la historia del IRA. Su presencia geográfica coincidía con el del grupo político Red Republicana para la Unidad (RNU), promovido por conocidos exmiembros del IRA y del Sinn Féin.

Surgió como un grupo informal en 2007, después de que el SF decidiese respaldar al Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI). Pero en su segunda asamblea general, en 2011, ya enviaba “saludos a los camaradas” de 'Óglaigh na hÉireann', que había mutilado y reducido a una silla de ruedas a un policía católico del PSNI colocando una bomba en su vehículo.

Siguieron más bombas, sin víctimas mortales, y pareció ser el grupo disidente de más entidad, hasta que las detenciones desarticularon su liderazgo. Hoy es el 'Nuevo' IRA, resultado de la fusión del IRA 'Auténtico' con otros grupos más pequeños, el grupo terrorista de los disidentes. El minúsculo IRA 'Continuidad' pervive desde hace décadas.

Otra violencia

Cuando se acerca el vigésimo aniversario del Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que unió a los gobiernos británico e irlandés y a todos los grupos políticos norirlandeses para negociar una nueva estructura constitucional, la violencia con tinte político sigue cobrándose vidas. Dos en 2017, una en lo que va de año, seis en 2016, la cifra más alta en la última década.

El responsable de operaciones del PSNI, Stephen Martin, ha exigido al ÓnÉ que ponga fin también a los castigos contra supuestos delincuentes, que aplican los grupos paramilitares contra traficantes de drogas, aunque en ocasiones por disputas territoriales para controlar el tráfico. Hubo 174 ataques de ese tipo en 2017; 106 de ellos con armas de fuego, el resto fueron palizas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos