La Rioja

El país más feliz del mundo no está al alcance de todos

Puerto de la ciudad noruega de Bergen.
Puerto de la ciudad noruega de Bergen. / Archivo
  • Este miércoles se celebra el Día de Noruega, que entre 2013 y 2015 ha visto subir la inmigración española un 45%. Emigrar a este país, sin embargo, no es tan fácil como muchos imaginan

Noruega, el país más feliz del mundo, según el informe anual de la ONU, celebra este miércoles su día, el de la Constitución. Las calles de Oslo estarán inundadas de banderas, cánticos y trajes regionales pero, ¿son los noruegos, realmente, los más felices?

A esta pregunta también pueden darle respuesta los muchos españoles que en los últimos años han emigrado al país nórdico. Entre 2013 y 2015, el número de inmigrantes de nuestro país ha crecido un 45%. Impulsados por el paro y animados por las noticias favorables, muchos jóvenes han decidido probar suerte en el país "más feliz del mundo". Pero llegar a Noruega no es el paraíso que muchos esperan.

"No es tan fácil llegar aquí; hay que tener muy en cuenta que el nivel de vida es altísimo. Para emprender la aventura noruega hay que tener un capital de inicio bastante fuerte", explica David Fergar, un profesor y periodista que lleva doce años viviendo en este país. "Nada más llegar hay que desembolsar unos 4.000 euros solo de alojamiento; tres meses de alquiler por adelantado, más la fianza. Por eso hay que planear el viaje con antelación y tener dinero ahorrado. A algunos de los que llegan aquí con una mano delante y otra detrás les ha salido bien, pero la mayoría termina teniendo que volver a España".

"Por suerte, yo no vine aquí por la razón por la que vienen todos", cuenta Fergar. "Yo me eché una novia noruega. Cuando tenía 24 años, estaba trabajando en 'El Norte de Castilla' cuando organizaron un viaje de periodistas a Benidorm, para conocer una nueva atracción en Terra Mítica. Un día estábamos todos de fiesta por la noche, y había un grupo de rubias... y doce años más tarde, estoy casado con una de ellas, viviendo en Noruega con nuestros dos hijos".

Salarios altos, muchos impuestos

Ahora trabaja como profesor de español y derecho en un instituto, aunque también colabora con medios españoles como la Cadena Ser. "Realmente, yo vivo de mis clases; el sueldo de 'freelance' en España no da para subsistir en Noruega", explica. "Los salarios están muy bien, aunque se pagan muchos impuestos". Vive a media hora de Oslo, en una ciudad pequeña donde, cuando llegó, era prácticamente el único español. "Sí es verdad que las cosas han cambiado mucho. Antes en Oslo había pocos españoles, pero ahora vas por la calle y se escucha mucho nuestro idioma, no solo a turistas sino a gente que vive aquí".

El periodista está contento con su país de adopción, pero advierte de que el índice de la felicidad de la ONU que Noruega lidera es un poco engañoso. “Debería llamarse más bien el estado de satisfacción", puntualiza, "porque no se cumple el tópico de felicidad que nosotros tenemos, esa cosa mediterránea de estar riéndose y tomándose una caña en una terraza. Los nórdicos son muy fríos, y este índice no se refiere a ese tipo de felicidad hedonista. En cambio, sí puede ser que Noruega sea el país más satisfecho: los noruegos están contentos con el sistema que tienen, con los sueldos, la sanidad pública, la falta de corrupción (aunque algo sí que haya)… Se cobra lo suficiente para tener tiempo libre, irse de vacaciones o comprarse un coche. Las cosas van más o menos bien”.

“Lo que sí es más complicado es comprarse una casa", advierte. "Oslo está sufriendo una burbuja inmobiliaria como la que vivió España. Una vivienda en la capital cuesta hoy el doble que hace diez años; los precios han aumentado un cien por cien. Es imposible conseguir un piso en Oslo por menos de 400.000 euros”.

Aunque la emigración haya aumentado tanto, tampoco parece que Oslo vaya a convertirse en Londres, lleno de camareros españoles. “Creo que no ocurrirá porque ese sector está ocupado aquí por los suecos. Pero es verdad que cada vez hay más españoles trabajando en limpieza, por ejemplo. Pero está el factor del idioma; en España se chapurrea el inglés, pero nadie sabe nada de noruego, y es fundamental para encontrar un trabajo. Cuando yo llegué hace doce años, se me rifaban de profesor de español. Había mucha necesidad. Ahora, tengo suerte de tener plaza fija, pero el que quiere empezar lo tiene mucho más complicado porque hay mucha competencia”.

Buen país para las mujeres

El lado oscuro de la sociedad nórdica, con altas tasas de alcoholismo, consumo de antidepresivos y violencia machista, se ve reflejado en el éxito de sus novelas negras y películas que muestran esa 'cara B' del estado del bienestar. Pero la sensación de Fergar es que se trata de una sociedad avanzada. "Se nota en la situación de la mujer, por ejemplo; tenemos a una primera ministra, y hay mucha presencia femenina en las empresas, aunque es verdad que, según los datos, están por debajo de los hombres en puestos de dirección y en sueldos. Pero, aún así, estamos a la cabeza de Europa. Y sobre todo es algo cultural: en una pareja lo normal es compartir el cuidado de los niños y las tareas del hogar".

Noruega, al fin y al cabo, es el país europeo con más tiempo de permiso de paternidad. Los padres pueden elegir entre 49 semanas percibiendo el salario completo, o 59 semanas al 80%, a distribuir entre los dos progenitores. 10 de esas semanas son para la madre, pero otras 10 son una "cuota parental" que no pueden ser transferidas y se pierden si no las utiliza el padre.

Con todas sus contradicciones, este miércoles los noruegos mostrarán su orgullo nacional con desfiles, trajes regionales y helados y perritos calientes, conmemorando la firma de la Constitución en 1814. Un día de alegría para el país "más feliz del mundo".

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