Ucrania pone fin al desafío del expresidente de Georgia y lo deporta a Polonia

R. M. MAÑUECO MOSCÚ.

El plante que el expresidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, comenzó hace cinco meses al penetrar por la fuerza en Ucrania desafiando a las autoridades de Kiev tocó ayer a su fin al ser detenido en un restaurante, trasladado de inmediato al aeropuerto y metido en un avión con destino Varsovia.

Termina así una rocambolesca aventura que ha mantenido en ascuas al Ejecutivo. Saakashvili, otrora fiel colaborador del presidente, Petro Poroshenko, parece que llevó demasiado lejos su lucha contra la corrupción en Ucrania. Le fue retirada la nacionalidad y enviado a Polonia. Antes ya había perdido ya la georgiana.

Saakashvili decidió regresar a Ucrania el 10 de septiembre y lo hizo por las bravas. Entró desde Polonia en avalancha con varios centenares de seguidores y los guardias fronterizos no pudieron impedirlo. Una vez en Kiev, organizó manifestaciones exigiendo la dimisión de Poroshenko, a quien acusó de no hacer nada contra la corrupción y de estar hundiendo la economía.

A comienzos de diciembre los servicios secretos ucranianos intentaron sin éxito arrestarle. Entonces también fue arropado por sus seguidores. Volvió a ser detenido y acusado de preparar un «golpe de Estado», pero un juez ordenó su puesta en libertad.

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