Tusk aún «sueña» con la reversión del 'brexit'

Un proeuropeista sostiene una bandera de la Unión Europea a las puertas del Parlamento británico en Londres. :: Andy Rain / efe/
Un proeuropeista sostiene una bandera de la Unión Europea a las puertas del Parlamento británico en Londres. :: Andy Rain / efe

El presidente del Consejo vuelve a sugerir que la posibilidad de que Reino Unido no abandone la UE es un escenario que está encima de la mesa

ADOLFO LORENTE

Bruselas. Lo ha vuelto hacer. Lo hizo en junio e insistió ayer desde el salón de plenos del Parlamento Europeo en Estrasburgo. ¿Y si se da ese imposible llamado 'exit' del 'brexit'? ¿Y si al final no lo hay y Reino Unido sigue dentro de la UE? Para el presidente del Consejo Europeo, el «soñador» Donald Tusk, todo sigue siendo posible. ¿Es realista? A día de hoy no, pero la política, ojo, es el arte de hacer posibles los imposibles.

«Mientras no estemos divididos, la Unión Europea podrá ponerse de pie en cualquier escenario. De hecho, de Londres depende cómo termine todo esto: con un buen acuerdo, sin acuerdo o sin 'brexit'». ¿Sin 'brexit'? Las palabras del ex primer ministro polaco fueron de todo menos casuales.

Tusk ya hizo de Tusk el pasado 22 de junio, en el marco de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Bruselas antes de las vacaciones de verano. «Algunos de mis amigos británicos me han preguntado si el 'brexit' se puede revertir y si puedo imaginar un resultado donde Reino Unido se quede dentro de la UE. Les he dicho que la Unión Europea se construyó sobre sueños que parecían imposibles de lograr. Así que, ¿quién sabe? Yo soy un soñador, pero no soy el único», recalcó parafraseando la famosa canción 'Imagine' de John Lennon.

Un optimista Juncker asegura que «queremos un acuerdo justo y lo vamos a tener»

Durante aquel Consejo Europeo, muchos líderes le reprocharon esas palabras. Lo hizo por ejemplo el primer ministro belga, Charles Michel, quien aseguró que «no soy un soñador y no soy el único». Al final de la cumbre, el propio Tusk reculó y dijo que «soy un soñador, sí, pero sobre todo soy realista». Ocurrió en junio y ayer, volvió a las andadas. ¿Por qué?

Las distintas fuentes consultadas enmarcan estas nuevas declaraciones a las «ensoñaciones» de Tusk, que tienen poco sustento en la realidad actual. Sin embargo, ya nadie descarta nada a tenor de la enorme división que existe en Reino Unido en torno al divorcio con la UE, que se firmará el 29 de marzo de 2019. División dentro del partido conservador, división en el Gobierno, división en la Cámara de los Comunes, división en la sociedad británica... Y es que los referéndums los carga el diablo. La situación es tal que ni la propia May se ha negado a confesar qué votaría hoy, si por estar viviendo esta pesadilla burocrática y política, o por seguir dentro del club pataleando como siempre y con su privilegiada situación. Hay silencios atronadores...

La factura a pagar es la clave

Pero más allá de alimentar lo que parecen imposibles, lo que hizo ayer el presidente del Consejo es arengar a los 27 para seguir «unidos» y advertirles de que será en la segunda fase del 'brexit', la referida a la negociación sobre la futura relación comercial entre la UE y Reino Unido, cuando realmente pueden surgir las discrepancias del bloque. Ahora, lo que está sobre la mesa es el divorcio, tres asuntos clave: Irlanda, derechos ciudadanos y, sobre todo, el dinero que Londres debe pagar por consumar su marcha.

La primera ministra, Theresa May, ya ha hecho una primera oferta de 20.000 millones, pero Bruselas pide por lo menos el triple. Aquí es donde se juega ahora la partida. Si May quiere hablar de la relación futura, como viene exigiendo, deberá rascarse el bolsillo y esto es algo que divide a su Gobierno y a su partido, de ahí que en la pasada cumbre pidiese ayuda a sus colegas para poder 'vender' algo ante su parroquia con lo que seguir avanzando.

Los 27 tomaron su mano pero, ojo, le recordaron que fueron ellos quienes eligieron el 'brexit' y que por lo tanto son ellos quienes deben sacarse las castañas del fuego, de ahí las palabras de ayer de Tusk. «Depende de ellos», dijo. Pese a todo, hay una renovada voluntad política de intentar acercar posturas, como manifestó también ayer y en el mismo debate el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker. «No estamos negociando de manera hostil. Aquellos que no quieran un acuerdo, no son amigos de la Comisión. Queremos un acuerdo justo y lo tendremos. La falta de acuerdo no forma parte de mi hipótesis de trabajo», zanjó. Mientras tanto, ayer también se filtró que la canciller Merkel está «furiosa» con tanta filtración. Sigue la partida.

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