Turquía lanza su operación contra los kurdos de Siria

MIKEL AYESTARAN

JERUSALÉN. Turquía abrió un nuevo frente en la guerra de Siria y comenzó el «bombardeo transfronterizo» de Afrín, enclave kurdo del noroeste del país vecino, tal y como anunció el ministro de Defensa, Nurettin Canikli. La operación anunciada hace días por el presidente, Recep Tayyip Erdogan, arrancó «sin cruce de frontera» por parte de las tropas turcas, matizó Canikli, quien adelantó que el objetivo es que «las redes y elementos terroristas en el norte de Siria sean eliminados».

En esta primera fase parece que Turquía optará por apoyar a milicianos del Ejército Sirio Libre y los diarios turcos informaron del cruce de 20 autobuses con combatientes de este grupo opositor apoyado por las autoridades de Ankara a una zona próxima a Afrín. El ataque de Erdogan está dirigido a las Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en inglés), el brazo sirio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, que desde el estallido de la guerra en Siria se han convertido en el gran aliado de EE UU en el conflicto contra el Estado Islámico (Daesh) y que, sin combatir directamente al Gobierno de Damasco, han conseguido un grado de autonomía para los kurdos de Siria impensable antes de 2011. Este fortalecimiento de las YPG y su intento de unir los tres cantones que componen el Kurdistán de Siria preocupa a Ankara, que considera al aliado de EE UU un «grupo terrorista».

Los mandos militares kurdos informaron del impacto de al menos 70 proyectiles en Afrín y su portavoz, Rojhat Roj, declaró a la agencia Reuters que se trata del «mayor bombardeo realizado por Turquía» hasta el momento y que ha causado «daños materiales». El malestar turco se disparó a comienzos de semana tras el anuncio por parte de EE UU de un plan para formar una fuerza fronteriza que se encargara de evitar del regreso del Daesh a la zona.

La postura de EE UU

Washington anunció su intención de crear un cuerpo de unos 30.000 hombres en el que los kurdos serían su columna vertebral. Erdogan respondió de forma inmediata diciendo que atacaría a esta fuerza antes de que pudiera desplegarse. Tras el inicio de las hostilidades en Afrín, el secretario de Estado, Rex Tillerson, quiso rectificar las palabras sobre el plan estadounidense y adujo que se habían «tergiversado».

El responsable de Exteriores negó cualquier proyecto de crear un cuerpo de este tipo en la frontera en un intento por calmar los ánimos de Erdogan, aliado en la OTAN. Se trata del enésimo cambio de estrategia de EE UU en Siria, donde ha ido variando sus planes sin tener nunca una estrategia concreta. Los kurdos temen que, derrotado el Daesh, los estadounidenses se olviden de ellos.

Además de Turquía, Rusia e Irán, principales aliados de Bashar el-Assad, también se posicionaron contra los planes de EE UU. La agencia oficial turca, Anadolu, aseguró que los 170 soldados rusos en Kefer Cenne, en Afrín, se replegaron unos 17 kilómetros hacia el sur antes del bombardeo. Un repliegue que negó a última hora de la tarde el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov.

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