Trump veta a los transexuales en las Fuerzas Armadas

Un cartel celebra la liberación de la exsoldado Chelsea Manning. / AFP

El presidente de EE UU intenta apaciguar así al sector más conservador del partido, irritado por el trato del mandatario al titular de Justicia

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

Cada día es más difícil defender que los tuits de Trump no representan a la política del Gobierno, pero ese es el trabajo de sus abogados ante los tribunales. El suyo ayer era apaciguar la ira de los ultraconservadores que presencian con asombro cómo acosa y humilla cada día al ministro de Justicia Jeff Sessions, único miembro de su Gabinete que lleva a cabo la agenda conservadora que prometió durante la campaña. A estos les lanzó ayer un pedazo de carne fresca y jugosa.

«Después de consultar con mis generales y expertos militares, por favor queden informados de que el Gobierno de Estados Unidos no aceptará ni permitirá que individuos transexuales sirvan en ninguna función en sus fuerzas armadas», anunció en dos tuits. El tercero sirvió para justificar su decisión: «Nuestro Ejército debe concentrarse en victorias decisivas y abrumadoras, no se le puede cargar con el tremendo costo médico y lo perturbador que es tener a transexuales en el Ejército».

Con estos tres avisos en la red social Twitter, Trump daba marcha atrás a uno de los logros sociales del Gobierno de Barack Obama, que aprobó la medida hace justo un año. Más de 15.000 transexuales sirven actualmente en las fuerzas armadas, además de los 134.000 veteranos que ya lo han hecho, pero lo que más preocupa al anterior jefe del Pentágono Ashton Carter es que «manda el mensaje equivocado a las jóvenes generaciones que están pensando en una carrera militar».

Oficialmente la decisión no está tomada, se deducirá de los estudios que el Pentágono espera completar en diciembre, pero el anuncio de Trump deja en evidencia la seriedad de los mismos al anticiparse contundentemente a sus conclusiones.

El anterior estudio determinó ayer que, de permitir el alistamiento de transexuales, el Pentágono sólo tendría que ocuparse de entre 30 y 140 tratamientos hormonales al año y entre 25 y 130 cirugías de cambio de género. O sea, entre 2,4 y 8,4 millones de dólares (en euros, entre 2 y 7,1 millones), que resultarían ser una mínima parte de los costos médicos que afrontan las fuerzas armadas. «¿El Ejército más $$$ sobre la tierra pone el grito en el cielo por el costo de unos cuantos transexuales pero financia el F-35?», tuiteó Chelsea Manning. Exsoldado y analista de Inteligencia, Manning fue condenada por una masiva filtración a WikiLeaks. Entonces era hombre y durante su estancia en prisión se sometió a un tratamiento hormonal para cambiar de sexo.

Discreta reacción

Astuto, el presidente sabía que no había riesgos en su anuncio, porque las reacciones fueron estrictamente partidistas. No hubo un conservador que apareciera ante las cámaras para criticarla ni un demócrata que le diera la razón. Mientras la congresista de Misuri Vicki Hartzler le aplaudió «por hacer absolutamente lo correcto valientemente», el californiano Scott Peters, veterano de la Marina, prometió luchar contra esta decisión en el Comité de Asuntos de Veteranos del que es miembro, una vez que concluyan los estudios en marcha.

Al menos 18 países estudiados por el Gobierno de Obama para tomar la decisión permiten abiertamente la incorporación de transexuales en sus filas, sin que eso haya afectado su moral o su capacidad militar. «Todos los estadounidenses patriotas que estén cualificados para servir en nuestras Fuerzas Armadas deben poder hacerlo. Punto y aparte», zanjó el exvicepresidente Joe Biden, también por Twitter.

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