«Trump es un sueño del KGB hecho realidad»

Vladimir Putin y Donald Trump, reunidos en Alemania durante la cumbre del G-20 el pasado 7 de julio. :: Carlos Barria / reuters/
Vladimir Putin y Donald Trump, reunidos en Alemania durante la cumbre del G-20 el pasado 7 de julio. :: Carlos Barria / reuters

El periodista revela cómo el espionaje soviético eligió a Trump hace ya treinta años como un instrumento para influir en EE UU Luke Harding Excorresponsal en Moscú

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

¿Eran correctos los datos de los informes sobre las conexiones y deudas de Donald Trump con el Kremlin, elaborados por el exagente británico de inteligencia Christopher Steele para la campaña de Hilary Clinton y posteriormente publicados? Luke Harding, que fue un corresponsal incómodo de 'The Guardian' en Moscú, hace visibles esos hilos entre los dirigentes de Rusia y Estados Unidos en 'Conspiración' (Debate), un libro cautivador.

-El primer contacto del KGB (el servicio secreto de la URSS) con Trump se produce cuando Moscú abandona la ideología.

-Es un cambio sutil en las estructuras rusas de poder. Comprendieron que ya no podían confiar solo en comunistas comprometidos y que si querían influir en el poder y en los negocios, especialmente en Estados Unidos, tenían que usar el dinero. Es ahí donde Trump encaja. Estaba casado con una mujer checa, Ivana. La inteligencia checa los investigaba, leía su correo, hablaba con el padre de ella...

-Y entonces llega su invitación a Moscú, en 1987.

-Después de aquella primera visita, publica un artículo de tres páginas, pagado por él como publicidad, criticando a Reagan, diciendo que está pensando en presentarse a la presidencia. Los soviéticos no sabían en 1987 que llegaría a ser presidente, pero tenía el perfil de alguien que podía ser receptivo y operaban con plazos de larga duración.

-Hay una sorprendente correlación entre sus viajes a Rusia y declaraciones de ambición política.

-Gente que conoce mejor a Trump me dice que es muy sugestionable, que tiende a repetir las ideas de la última persona con la que ha hablado, pero volvía de Moscú con un nuevo sentido de dirección estratégica. Estoy seguro de que se elaboró una ficha de él: cómo se planeó el viaje, escuchas de sus conversaciones en el hotel, una evaluación meticulosa de su personalidad, qué puntos podían ser explotados.

-Es una relación estratégica, pero Putin suele fracasar.

-Digo en el epílogo que es tácticamente brillante pero mal estratega. Era una elección apretada y los rusos intervinieron con los correos de Hilary Clinton y otras acciones. Es cierto que no obtuvieron lo que Putin más quiere, el levantamiento de las sanciones. Mi análisis es que los líderes del Kremlin no entienden Estados Unidos. Creen que es una democracia falsa, hipócrita, decadente, tan cínica como la de Rusia. Pero es una democracia, hay una funcionalidad institucional que no existe en absoluto en Rusia, donde todo está bajo el pulgar de Putin. Creían que sería posible llamar por teléfono y las sanciones desparecerían mágicamente.

-Quien cambia la elección del presidente es James Comey, el director del FBI, abriendo la investigación días antes del voto.

-Estoy de acuerdo en que la intervención de Comey (alertando de la posible actuación delictiva de Hillary Clinton en sus tiempos de secretaria de Estado) sí es decisiva y en que no hay nada muy escandaloso en los correos de Clinton, pero fueron un arma útil para Trump. Acentuaron divisiones que ya existían, por ejemplo entre quienes apoyaban a Bernie Sanders y a Hilary Clinton. Todas esas cosas ayudaron. Creo que hicieron daño a Clinton.

-¿No se está haciendo de Putin un monstruo todopoderoso que cambia las elecciones americanas, gana el 'brexit', provoca la crisis en Cataluña?

-Estoy de acuerdo con eso. Putin no es Superman, no vive en una cueva rodeado de botones y cuando aprieta uno algo ocurre en Cataluña. Pero es un oportunista y utiliza métodos de operaciones especiales del KGB que funcionan, como se ha comprobado a lo largo de varias décadas.

-Las pruebas de colaboración entre Trump y el Kremlin sobre los correos de Clinton son abundantes. Todo depende de la investigación de Robert Mueller.

-Acabamos de recibir la noticia sobre la confesión de Michael Flynn. Mueller irá pillando uno a uno a todos los estadounidenses, encontrará la mitad americana de esta conspiración, pero nada en Moscú. Es secreto de Estado y nadie hablará. Una larga lista de gente que estaba implicada ya ha muerto misteriosamente. Habrá que esperar 10 o 25 años.

-Trump es, como Putin, un tipo al que al final todo le sale mal.

-Es verdad, en parte porque su personalidad lo entorpece. Despedir a James Comey para obstruir a la Justicia fue, por ejemplo, desastroso y contraproducente.

-¿Qué tendrá que hacer para pagar a sus supuestos amos?

-Puede seguir comportándose como se comporta. Estados Unidos está muy revuelto con la cuestión racial. Hay desorden en el principal adversario. Han escalado las tensiones entre los Estados Unidos y sus aliados en la OTAN. Esta semana retuitea mensajes de un grupo supremacista británico y Londres se enfada. Insulta a los alemanes. Es un sueño del KGB convertido en realidad.

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