Trump pide a China un escenario mejor para hacer negocios

Las primeras damas, Melania Trump y Peng Liyuan. :: Jonathan Ernst/ reuters/
Las primeras damas, Melania Trump y Peng Liyuan. :: Jonathan Ernst/ reuters

Ambos presidentes cierran acuerdos por valor de 250.000 millones de dólares, pero no parece que Xi Jinping cambie de estrategia

ZIGOR ALDAMA

shanghái. El Gobierno chino ha sido más inteligente que el estadounidense y ha mirado más por los intereses de su gente. Así de claro lo dijo ayer Donald Trump en el discurso que pronunció en Pekín durante su segundo día en China. «Tanto Estados Unidos como China tendrán un futuro más próspero si logramos un escenario justo para las empresas. Ahora mismo, desafortunadamente, es muy injusto y está muy escorado hacia una parte. Pero no culpo de ello a China. Al fin y al cabo, ¿quién puede culpar a un país por aprovecharse de otro para beneficio de sus ciudadanos? China lo ha hecho muy bien», sentenció durante un encuentro con empresarios de ambos países, en referencia al gigantesco superávit que el gigante asiático disfruta en el comercio bilateral con la superpotencia americana.

Pero Trump también advirtió de que la situación actual es fruto de la negligencia de administraciones pasadas, y reiteró su confianza en que el presidente chino, Xi Jinping, a quien se refirió como «un hombre muy especial», continúe con las reformas de apertura económica que China ha prometido en multitud de ocasiones. Así lo hará, le respondió Xi, que aprovechó para invitar a las empresas americanas a que participen en su gran proyecto de cohesión mundial, la nueva Ruta de la Seda. «Por supuesto que hay fricciones, pero si buscamos una cooperación provechosa para ambos, así como una competencia justa, podemos esperar resolver todos los problemas de forma honesta», añadió el mandatario chino.

Los dos presenciaron después la firma de un abultado paquete de acuerdos comerciales por valor de unos 250.000 millones de dólares (algo más de 214.000 millones de euros). No obstante, como apuntó Bloomberg, muchos de esos tratos ya se habían cerrado con anterioridad y únicamente fueron escenificados frente a los dos presidentes -por ejemplo, la venta de aviones Boeing-, mientras que otros son solo memorandos de entendimiento que podrían no materializarse nunca. Así, no faltan los analistas que aseguran que esta cifra, calificada por la prensa china como «sin precedentes», no es más que una concesión del Gran Dragón para que Donald Trump pueda sacar pecho en casa y asegurar que su larga gira por Asia está siendo un éxito. Porque, al fin y al cabo, no parece ni que Xi vaya a cambiar su estrategia económica, ni que el superávit vaya a reducirse por efecto de Trump.

Pocos resultados

De hecho, ni siquiera parece que el exmagnate esté logrando triunfos concretos en el otro gran asunto de su viaje: Corea del Norte. En Japón confirmó la buena sintonía que ya había con el primer ministro Shinzo Abe, que también apuesta por la mano dura con Pyongyang; pero en Corea del Sur no arrancó ningún nuevo compromiso del presidente Moon Jae-in, que prefiere sentarse a negociar con Kim Jong-un; y ayer, a pesar de que Trump aseguró que «China puede acabar rápida y fácilmente con la amenaza» nuclear norcoreana, Xi se limitó a responderle que está comprometido a buscar una solución «a través del diálogo». Sin duda, es un jarro de agua fría para Trump, que ha llegado a amenazar con destruir por completo Corea del Norte.

En definitiva, hay mucho ruido y pocas nueces en la gira asiática del presidente estadounidense, que enfila ahora la recta final con tres cumbres multilaterales en Vietnam y en Filipinas. Allí llegará con la difícil tarea de convencer al sudeste asiático de que la potencia de las barras y estrellas es mejor influencia que China. Es posible que Trump esgrima los valores democráticos y las libertades individuales que asegura representar para apuntalar esta afirmación, pero ayer no hizo ni una sola mención a los derechos humanos o, en el caso de Pekín, la violación de los mismos. Por si fuera poco, los dos mandatarios dieron una rueda de prensa conjunta en la que no se permitió hacer preguntas. Está claro que es Xi quien tiene la sartén por el mango.

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