Trump y Duterte, entre violencia y canciones de amor

Ambos presidentes exhiben sintonía en el fin de la gira del mandatario americano, que empezó y terminó entre aliados, pero no cosecha éxitos

ZIGOR ALDAMA S HANGHÁI.

Barack Obama era «un hijo de puta», pero Donald Trump se merece una canción de amor. La diferencia, para el presidente filipino Rodrigo Duterte, está en que el primero criticó su guerra contra la droga -que se ha cobrado la vida de más de 7.000 personas, ejecutadas la mayoría sin juicio de por medio- y el segundo la apoya. Al menos, eso es lo que el mandatario aseguró después de haberse visto por segundo día consecutivo con su homólogo estadounidense, que hoy acaba 13 días de intensa gira por Asia.

Según afirmó el portavoz de Duterte, Harry Roque, en declaraciones a Efe, Trump mostró su aprobación con «asentimientos y lenguaje corporal» en la conversación en la que el mandatario filipino le explicó en qué ha consistido su 'limpieza' de narcotraficantes y drogadictos, que ha logrado reducir casi a la mitad las tasas de criminalidad en solo año y medio. Más tarde, el propio Trump -siempre partidario de acabar con los problemas con mano dura- afirmó que «una gran relación» le une a Duterte, quien el pasado viernes reconoció haber matado a una persona a puñaladas cuando solo tenía 16 años.

Antes de su reunión bilateral en Manila, los periodistas trataron de preguntar a los presidentes si hablarían sobre derechos humanos, precisamente el principal punto negro que ven multitud de organizaciones en las políticas de Duterte, y ninguno de los dos contestó. Es más, Duterte incluso se refirió a los periodistas como «espías», un comentario desafortunado en un país en el que han sido asesinados 180 desde 1986 y que está considerado por Reporteros Sin Fronteras como el segundo más peligroso del mundo para ejercer el periodismo.

Emular al líder filipino

Posteriormente, la Casa Blanca emitió un comunicado en el que Washington afirmaba que el tema de los derechos humanos había surgido «brevemente» en la conversación, pero el Ejecutivo filipino lo desmintió rápidamente. Y parece poco probable que hubiese discrepancias en ese tema teniendo en cuenta que el mandatario americano ya le había dado la enhorabuena hace meses por «hacer un magnífico trabajo en el problema de la droga».

De hecho, Trump incluso dio a entender que Estados Unidos debería hacer algo parecido para hacer frente a la epidemia de heroína que sufre.

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