Trump desentierra el muro y a los pandilleros

Donald Trump, durante un acto con policías en Long Island. :: jonathan Ernst / REUTERS
Donald Trump, durante un acto con policías en Long Island. :: jonathan Ernst / REUTERS

El presidente acude a una de las zonas más segregadas de EE UU para atacar la inmigración y prometer a los policías más «autoridad»

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

Si las noticias de la trama rusa acaparan el interés o el ciclo informativo se vuelve demasiado incómodo, es hora de apretar el botón. El magnate de 'reality show' que batió récords de audiencia sabe muy bien cómo desviar la atención de la opinión pública. Conoce los bajos instintos de sus votantes y explota el miedo con sus armas de desinformación masiva.

Lanzar unas cuantas bombas en Siria es sólo para casos extremos. Mientras las declaraciones en el Congreso de su hijo, su yerno y su ex jefe de campaña se hagan a puerta cerrada, basta con atacar a transexuales, inmigrantes o musulmanes. Los hispanos nunca fallan. Empezó su campaña con los mexicanos y ayer les tocó a los salvadoreños. Reclutó para esta causa a los cientos de policías engalanados del condado de Suffolk (Long Island, Nueva York), donde la mara M-13 ha dejado 17 muertos desde enero de 2016. Trump, que no ha pasado una noche en su torre de la Quinta Avenida desde que fue investido presidente, volvió a saltarse la Gran Manzana, que tan hostil le resulta, para centrarse en una ciudad donde echar leña al fuego. Brentwood tiene un 68% de hispanos y pertenece a uno de los condados más segregados del país.

Por eso había pocos hispanos entre los que acudieron a protestar contra el discurso del presidente, lo que debió de hacerle pensar que todos eran seguidores suyos. «Se lo he dicho a (la embajadora ante la ONU) Nikki Haley cuando veníamos del aeropuerto», contó orgulloso. «¡Mira qué tamaño tiene la multitud!», celebró. En los carteles se podía leer 'ICE (Inmigración y Aduanas) es la nueva Gestapo'. 'No walls, no raids, no bans' (no a los muros, no a las redadas, no a los vetos).

Trump promete cambiar las leyes «que están hechas para proteger a los criminales»

«Liberar las ciudades»

ICE es el cuerpo de agentes al frente de la lucha contra la inmigración ilegal. Su director era el maestro de ceremonias de Trump y una de las principales voces con las que quiere convencer a sus seguidores de que está cumpliendo su promesa de «limpiar» el país y «liberar las ciudades americanas asediadas» por los pandilleros. Las estadísticas demuestran que muchos son segunda o tercera generación en EE UU, pero eso no ayudaría a su discurso a lo 'Blade Runner'. Trump presume de haber reducido un 78% la entrada de inmigrantes. «Con el anterior Gobierno también bajaba, pero algo así como un 1%», insistió, con su conocido desprecio por los datos.

Tampoco le gusta la disidencia. Los invitados eran cientos de policías leales a los que prometió guardar las espaldas. «De verdad, no como el Gobierno anterior», apostilló. «¿Queríais equipos militares y os dijeron que no podíais usarlos? Yo sí, desde el primer día, están volando tan rápido que ya ni quedan pero sé que les estáis dando buen uso». A esas alturas los uniformados ya pasaban de corear «U-S-A» a lanzar exaltados aullidos de aprobación. Animado, Trump les prometió «restablecer el orden» en dos días, dando a los policías «la autoridad» que necesitan y cambiando las leyes «que están hechas para proteger a los criminales».

No es de extrañar que el medio centenar de seguidores que acudió «para apoyar su agenda» fueran más estridentes que él. Se desgañitaban contra los 400 manifestantes de la otra acera, a los que querían decirles «lo confundidos que están», explicaba Mark Zelnick, de 24 años. «Dicen que apoyan a los homosexuales pero luego quieren dejar que vengan a este país los musulmanes que van a imponer la sharía y matan a los gais», señaló.

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