Trump celebra la reforma fiscal como «un regalo de Navidad para la nación»

Trump, Tillerson, Mattis y otros miembros del gabinete rezan, ayer antes de iniciar el consejo semanal en la Casa Blanca. :: SAUL LOEB / afp/
Trump, Tillerson, Mattis y otros miembros del gabinete rezan, ayer antes de iniciar el consejo semanal en la Casa Blanca. :: SAUL LOEB / afp

Los republicanos logran por la mínima su primera victoria legislativa en una tensa votación final en el Senado

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

Donald Trump celebró ayer como «un regalo de Navidad para la nación» su primera victoria legislativa desde la llegada a la Casa Blanca. Con la aprobación en el Congreso de su reforma fiscal -conseguida con los únicos votos de los republicanos, entre los que también hubo sonadas disidencias-, el presidente estadounidense exhibió su victoria en la carrera contra el reloj antes del receso navideño. Ratificará la nueva legislación con su firma en los próximos días o a principios de 2018. La Casa Blanca anunció el triunfo del presidente como «el recorte fiscal más significativo de la historia de la nación».

Tras pasar por la Cámara de los Representantes, fue el Senado quien aprobó finalmente la ley por mayoría simple de 51-48 en una votación marcada por una rotunda división partidista entre republicanos y demócratas. Antes hubo que resolver varias disposiciones que violaban las reglas presupuestarias de la cámara e impedían la aprobación por mayoría simple.

La reforma fiscal de Trump es la de mayor dimensión desde la que sacó adelante Ronald Reagan en 1986 y, según analistas independientes, beneficiará desproporcionadamente a las grandes fortunas y a las corporaciones empresariales más importantes del país.

Los 1,5 billones aprobados por el Congreso incluyen recortes permanentes para las empresas y solo temporales para ciudadanos. Además, la nueva ley reduce la tasa fiscal a los ingresos más altos de 39.6% a 37% y da un tajo drástico al impuesto corporativo, que pasa al 21% desde la tasa actual del 35%.

La reforma fiscal representa también una considerable y muy valiosa victoria para los republicanos, que apenas han conseguido sacar adelante leyes notables este año. Con la aprobación, no solo recuperan la iniciativa en el Congreso, sino que además hacen realidad uno de los clásicos mandamientos del libro republicano.

Sin embargo, las tensiones afloraron en el Senado durante la votación, cuando los demócratas trataban de hacer oír sus críticas ante el murmullo de los representantes republicanos, que intentaron impedir que hablaran, y los gritos de protesta de activistas.

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