Trump busca que el discurso del estado de la Unión sea el escaparate de su gestión

Trump, durante el nombramiento del secretario de Salud, Alex Azar, a la izquierda. :: Mandel Ngan / afp/
Trump, durante el nombramiento del secretario de Salud, Alex Azar, a la izquierda. :: Mandel Ngan / afp

El presidente de EEUU aprovechará su primera gran intervención ante el Congreso para presumir de los éxitos de su primer año de mandato

M. GALLEGO NUEVA YORK.

Convencido de que la prensa estadounidense es injusta con él, Donald Trump aprovechará hoy su primer discurso ante el Congreso sobre el estado de la Unión para presumir de los éxitos de su primer año de mandato. En palabras de su portavoz, Sarah Huckabee, será «¡increíble!». Se anticipa como una versión de su discurso de Davos, salpicado de éxitos comerciales y los fulminantes frutos de su reforma fiscal, que firmó el 22 de diciembre y ni siquiera ha entrado en vigor, pero que, según el presidente, ya ha impulsado la economía. Como prueba tendrá en el palco de la primera dama a Corey Adams y su esposa, una pareja de Ohio que según la Casa Blanca ya se ha comprado una casa y ahorra para la educación de su hija con lo que se ahorrará en impuestos.

Será también una oportunidad para vender su plan de inmigración con la presencia de los compungidos padres de Nisa Mickens y Kayla Cuevas, dos adolescentes asesinadas en 2016 en la ciudad de Brentwood (Long Island, Nueva York), que tiene un 68% de hispanos. Sus muertes se atribuyen a la banda M-13, formada entre Los Ángeles y El Salvador, a la que en la última década se le adjudican otra docena de asesinatos. El presidente ya aprovechó su duelo en agosto pasado para alentar a la Policía a «no ser muy amables» con los detenidos y quitarles la mano de la cabeza para que se golpeen cuando les arrojen dentro del coche patrulla.

El mejor altavoz

Emitido en directo por todas las televisiones a hora de máxima audiencia, el discurso sobre el estado de la Unión es el mejor altavoz del que dispondrá Trump para comunicarse directamente con el pueblo estadounidense. Maestro de los ratings, el presidente sabe que es también su oportunidad para vender el plan migratorio que para él pasa por la construcción en la frontera sur del muro que prometió durante la campaña, para el cual pide al Congreso 25.000 millones de dólares (20.184 millones de euros).

Su siguiente promesa es un plan de infraestructura con el que estimular la economía y abrir nuevas oportunidades de empleo para la clase más modesta a la que prometió sacar de su depauperación. Una promesa que sigue alimentando con la renegociación de acuerdos comerciales y la imposición de gravámenes comerciales.

La Unión Europea ha prometido responder con contundencia a cualquier intento unilateral del mandatario por cambiar las relaciones comerciales, pero Canadá y México renegocian desde hace meses su situación. Promesas basadas en una economía que recibió saneada y ahora está sobreestimulada con la perspectiva de una desregulación que permita galopar aún más a Wall Street y a las grandes corporaciones.

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