Trump se aleja del caos con una gira por Asia

El presidente y la primera dama se despiden de la prensa antes de partir hacia Hawai. :: mark wilson / afp/
El presidente y la primera dama se despiden de la prensa antes de partir hacia Hawai. :: mark wilson / afp

El presidente de EE UU buscará el apoyo de los países de la región para aislar a Corea del Norte

MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK.

Hay un rayo de luz en las redes sociales. Durante los próximos trece días muchos esperan que disminuya la beligerancia de Donald Trump en Twitter, embarcado en un largo viaje por cinco países de Asia, aunque en China aseguraron ayer que favorecerán el acceso del magnate a la red social. Hace casi tres décadas que un presidente de EE UU no dedica tanto tiempo seguido a una gira por este continente y el motivo vuelve a ser el mismo que en aquel viaje de George Bush padre: unificar al continente para aislar a Corea del Norte.

Trump no es amigo del multilateralismo, por lo que su presencia en la cumbre de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) en Vietnam será de compromiso. La de la cumbre con los países de la ASEAN en Manila, un regalo para su amigo Rodrigo Duterte. Su foco serán las bilaterales que llevará a cabo en ese marco y, en particular, en los cinco países que visitará: Japón, Corea del Sur, China, Vietnam y Filipinas.

La gira comenzó ayer reforzando su papel de comandante en jefe con una visita a la Comandancia Central del Pacífico en Hawai, donde visitó Pearl Harbor y el memorial al portaviones 'USS Arizona', hundido durante el ataque japonés en 1941. En contraste, dos días después estará jugando al golf con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, que se ha convertido en uno de sus grandes aliados en la región. Este le agasajará con la participación en el juego de la estrella nacional del golf Hideki Matsuyama.

En sintonía con el mandatario estadounidense, Abe dijo la semana pasada en el Monte Fuji que no es partidario de «hablar por hablar» con Corea del Norte, pero admitió ante un grupo de expertos en política exterior que le preocupa «un poco» la posibilidad de que la presión al régimen de Pyongyang desencadene una guerra. Trump no tiene interés en el diálogo y ha desautorizado los esfuerzos de su secretario de Estado, Rex Tillerson, que promete seguir intentándolo. El presidente estadounidense prefiere concentrar sus esfuerzos en lograr la cooperación de la región para fomentar el aislamiento de Corea del Norte y en preparar la estrategia militar para responder a nuevas provocaciones.

Será el martes en Seúl cuando tenga la oportunidad de lanzar el mensaje más contundente al régimen de Kim Jong-un durante el discurso que dará en la Asamblea Nacional de Corea del Sur. Según la Casa Blanca Trump se saltará la tradicional visita a la zona desmilitarizada porque «se ha convertido en un cliché». El mandatario ha desestimado la propuesta china de congelar la cooperación militar con Corea del Sur a cambio de que Corea del Norte suspenda su programa nuclear, por lo que se espera que reconforte a este país con la promesa de no abandonar a sus aliados.

China es la clave de la estrategia de aislamiento, ya que suministra a Corea del Norte el 90% de sus exportaciones. Será también la siguiente parada de Trump, que el miércoles se encontrará con un Xi Jinping fortalecido tras el congreso del Partido Comunista. Recibir la visita del presidente estadounidense favorece esa narrativa. China sabe que a Trump le gusta presumir de acuerdos comerciales que favorezcan su promesa de traer de vuelta las inversiones y negocios perdidos durante el gobierno de su antecesor, por lo que es posible que su anfitrión le regale algo con lo que satisfacer su ego.

La oportunidad de presentar una visión global sobre su política para Asia llegará durante la cumbre de Vietnam, donde la Casa Blanca anticipa que destacará el importante papel que juega la región del Pacífico para la prosperidad estadounidense.

Duterte, el amigo especial

Para el domingo 12 de noviembre tendrá su parada favorita en Manila, donde el despótico presidente Rodrigo Duterte se ha convertido en su mejor amigo en la región. A Trump le gusta recordar que Obama no era bienvenido en ese país con el que él mantiene tan buenas relaciones. Duterte llamó «idiota» e «hijo de puta» a Obama por aproximarse a las negociaciones comerciales con los derechos humanos por delante, después de que al mandatario filipino se le responsabilizara de la ejecución extrajudicial de más de 10.000 personas a las que relacionó con el tráfico de drogas. «Te puedes ir al infierno. Cómete tu asistencia, no te necesitamos», contó Duterte que le dijo.

Trump está tan a gusto en su compañía que a última hora ha añadido un día extra en este país con el que concluirá su gira asiática. Los expertos sólo le piden que tenga en cuenta que este viaje responde a algo más grande que él, la política de EE UU con esta importante región y el futuro del mundo frente a una posible guerra nuclear, recordó Elizabeth C. Economy, del Council of Foreing Relations. Sin embargo es difícil pensar que el ego se quede en casa esperando, con su cuenta de Twitter.

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