Trump advierte a Kim de que su botón nuclear «es más grande y funciona»

El presidente de EE UU arremete en Twitter contra su homólogo norcoreano y el inicio de conversaciones en la península asiática

MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK.

El juego suicida de a ver quién es el loco más peligroso del mundo ha pasado a la fase más ordinaria de a ver quién la tiene más grande. En teoría hablaban de botones nucleares, pero el magnate de los casinos que ahora vive en la Casa Blanca es conocido por sus referencias fálicas y su obsesión por el rascacielos más grande y más ostentoso que se pueda imaginar.

Llevada a la arena política internacional, ahora como presidente del país más poderoso del mundo, Donald Trump se mide con otros locos desafiantes a los que cree poder arrollar con la fuerza de su armamento nuclear.

No es una estrategia para forzarlos a cumplir con el orden mundial, sino el resultado de un ego reactivo que el martes incluso puso en peligro los primeros albores de negociación que se dan desde hace mucho tiempo en la península coreana.

Su reacción a las dos llamadas telefónicas entre las dos Coreas, por iniciativa de Kim Jong-un, fue apuntarse el tanto por haber aumentado la presión sobre el líder norcoreano con nuevas sanciones y «otras» presiones, tuiteó por la mañana, sin perder su tono vejatorio y faltón. «El hombre cohete ahora quiere hablar con Corea del Sur por primera vez. Puede que eso sean buenas noticias, puede que no, ya veremos».

La traca de tuits que en ese primer día del año que pasaba en la Casa Blanca desbordó el mapa mundial, y sirvió para atribuirse un buen número de méritos ajenos, lanzar insultos y amenazas contra Irán, Afganistán, Pakistán, Palestina, Corea, Barack Obama, Hillary Clinton, James Comey y «el fracasado» 'The New York Times', sin olvidarse de los hispanos y del muro, acabó poniendo al mundo al borde del abismo cuando se encaró con Kim. «Que alguien de ese régimen mermado de muertos de hambre le informe de que yo también tengo un botón nuclear pero mucho más grande y poderoso que el suyo, ¡y mi botón funciona!», tuiteó antes de irse a la cama.

El desmayo fue generalizado. Con millones de vidas en juego, el exvicepresidente Joe Biden advirtió de que Trump es «demasiado peligroso» para estar al frente de la maleta nuclear. «¡Esto no es un juego!», dijo alarmado. «La única guerra peor que la que se busca es la que no se pretende».

Republicanos y demócratas con experiencia de gobierno coincidían en denunciar la actitud «infantil» de esas referencias fálicas a las que Trump recurre periódicamente. «Supongo que el presidente cree que son una demostración de fuerza pero todo el que ha estado en el patio del colegio sabe que normalmente la persona más agresiva golpeándose el pecho es en realidad la más acomplejada», dijo a la CNN el congresista Jim Himes.

Una «inmadurez» impropia del comandante en jefe, según Eliot Cohen, que fue asesor de la secretaria de Estado Condoleezza Rice durante la presidencia de George W. Bush. «Habla como un niño petulante de diez años, pero uno con armas nucleares de verdad a su disposición», exclamó horrorizado. «No entiendo como la gente responsable a su alrededor puede reírse o quitarle hierro».

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