Tres muertos al descarrilar un tren de cercanías antes de entrar en Milán

Miembros de los equipos de rescate y oficiales de policía rodean los vagones destrozados al salirse de las vías. :: reuters/
Miembros de los equipos de rescate y oficiales de policía rodean los vagones destrozados al salirse de las vías. :: reuters

La causa más probable del siniestro apunta al mal estado de las vías, de las que se cree que se desprendió un trozo de raíl

DARÍO MENOR CORRESPONSAL ROMA.

'Pendolari' (pendular) es el nombre con que se conoce en Italia a los trabajadores que todos los días utilizan el transporte público para viajar desde sus viviendas, situadas en el extrarradio, hasta el centro de las grandes ciudades, donde tienen sus empleos. Por la mañana hacen el trayecto en un sentido y por tarde, en sentido contrario, actuando así como los péndulos. 'Pendolari' eran la mayoría de los 350 viajeros del tren que descarriló ayer cerca de Pioltello, en las afueras de Milán, dejando un balance de tres mujeres muertas y 46 heridos, cinco de ellos en situación muy grave. El convoy había partido de Cremona a las 5:32 horas y se dirigía a la estación de Porta Garibaldi de la capital lombarda, a la que nunca llegó por el accidente que se registró a las 6:57 horas.

Al parecer, el causante habría sido el mal estado en que se encontraba un tramo de la vía, por el que la locomotora y el primer vagón pasaron regularmente, pero que luego cedió con los cuatro vagones siguientes, lo que acabó provocando el descarrilamiento. El director territorial de la Red Ferroviaria Italiana, Vincenzo Macello, explicó que el trozo de raíl defectuoso iba a ser sustituido, pues en la zona se estaban desarrollando trabajos de mantenimiento. Uno de los trozos de la vía saltó de su posición y acabó a 20 metros de distancia. Tras pasar por este fatídico punto, el tren estuvo durante cerca de dos kilómetros circulando fuera de las vías hasta que la locomotora impactó contra un palo del sistema de alimentación eléctrica y quedó completamente aplastada a consecuencia del choque. Para sacar a los supervivientes y a los cadáveres los bomberos tuvieron que abrir los vagones como si fueran latas de sardina.

A pesar del impacto, el maquinista salió ileso y declaró que en el momento del accidente circulaba a una velocidad de 140 km/h -adecuada para el tramo- y que sintió una breve vibración por lo que accionó el sistema de freno, pero «fue demasiado tarde».

Menos «sueños tontos»

La Fiscalía de Milán anunció la apertura de una investigación para aclarar lo sucedido y buscar a los eventuales responsables de la catástrofe, que se produce menos de dos años después de otro grave accidente ferroviario, el que tuvo lugar en julio de 2016 provocando la muerte de 25 personas.

Giuseppe Sala, alcalde de la capital lombarda, recordó aquel episodio para pedir inversiones en el mantenimiento de las infraestructuras en lugar de pensar en «sueños tontos» como el Puente del Estrecho de Messina, que Silvio Berlusconi promete construir si su partido retoma el poder tras las elecciones del 4 de marzo. «De estas tragedias hay que que aprender una lección», comentó Sala.

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