La tragedia aérea que Nepal vaticinó se cobra 49 vidas

Labores de rescate junto a los restos del avión siniestrado. :: reuters/
Labores de rescate junto a los restos del avión siniestrado. :: reuters

Un avión se incendia en Katmandú al aterrizar fuera de pista y bajo un caos comunicativo que refleja la mala situación del aeropuerto

ZIGOR ALDAMA

Muchos en Nepal sabían que una tragedia aérea en Katmandú era solo cuestión de tiempo. Numerosos políticos de la oposición habían criticado el pésimo estado de la única pista del único aeropuerto internacional del país, algo que se hace evidente con los tumbos que dan los aviones en cada despegue y aterrizaje. Esa situación, que las autoridades están tratando de solucionar con parches cutres, se suma a la gran congestión en los cielos de la capital nepalí y provoca retrasos tan largos que, en algunas ocasiones, los pilotos han tenido que decretar una emergencia por falta de combustible para poder aterrizar.

Por si fuera poco, muchos de los sistemas de las rudimentarias instalaciones están inoperativos, y gran parte de la flota doméstica que opera en el aeropuerto de Tribhuvan es vieja y carece de un mantenimiento adecuado. Por eso, la mayoría esperaba que fuese una aerolínea local la que provocase una tragedia. Sin embargo, fue una compañía bangladeshí, US-Bangla Airlines, la que validó ayer el mortífero pronóstico. A las 14:18 horas, un Bombardier Dash-8 procedente de Dacca con 71 personas erró en su aproximación final y tomó tierra fuera de la pista. Se detuvo en un campo de fútbol y se incendió. Hasta anoche, las autoridades habían confirmado la muerte de 49 ocupantes.

Aunque la investigación tardará en determinar las causas del suceso, ya se sabe que la tragedia podría haber sido mucho mayor. Porque el Dash-8 estuvo a punto de rozar la cola de un Boeing 777 de Thai Airways -un avión de mucho mayor tamaño- en la zona de estacionamiento del aeropuerto. «Tomó tierra justo al lado de la aeronave, y chocó contra una zona vallada antes de detenerse en el campo de fútbol», informó el director general del aeropuerto, Rajkumar Chhetri.

A gritos con la torre

La transcripción de la última conversación de los pilotos con los controladores aéreos también refleja la falta de comunicación. Aunque la torre de control da permiso para aterrizar al avión en la pista 20, como habían requerido los pilotos, al final el Dash-8 enfila la pista 02 -es la misma, pero desde el norte-. Los controladores preguntan a los pilotos si ven la pista y estos responden con un «negativo».

El responsable de la torre se comunica entonces a gritos con la tripulación en una muestra de caos. Les pide a los pilotos que giren a la derecha, pero lo hacen hacia la izquierda. Finalmente, cuando creyeron ver la pista, aterrizaron en la zona de estacionamiento.

La aerolínea afirmó ayer que podría haber habido negligencias por parte de los controladores, pero los políticos nepalíes prefirieron no entrar en polémicas. La prioridad son los supervivientes. De los 39 ocupantes que fueron rescatados vivos del accidente, ocho murieron de camino al hospital y nueve más cuando ya habían sido ingresados. Los médicos temen que entre los 22 supervivientes restantes los más graves, con quemaduras por todo el cuerpo, tampoco sobrevivan.

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